
Dirigida por Bing Liu y estrenada en 2025 con el título original Preparation for the Next Life, la película sigue a Aishe, una mujer uigur que ha trabajado incansablemente para llegar a Nueva York con la esperanza de comenzar una vida mejor. Su llegada no representa un triunfo inmediato, sino el inicio de una nueva forma de lucha. Desde el primer momento, el film establece un tono sobrio y contenido, dejando claro que el sueño de una nueva vida puede convertirse rápidamente en una prueba de resistencia emocional y física.
La historia se construye en gran parte a través de la narración de Aishe en su lengua materna, el uigur, donde relata la profunda relación que tuvo con su padre fallecido y la disciplina férrea con la que decidió enfrentar la vida. Esta voz interior refuerza su carácter resiliente y permite al espectador entrar en su mundo íntimo, marcado por el duelo, la migración y una determinación casi militar por sobrevivir. La narración no busca explicar todo, sino transmitir la soledad de quien vive entre culturas.
En Nueva York, Aishe conoce a Skinner, un joven veterano que arrastra las secuelas psicológicas de la guerra. La relación entre ambos nace desde una identificación mutua: los dos han sido empujados a los márgenes de la sociedad y sobreviven gracias a su fuerza de voluntad. Aunque el acercamiento es torpe y poco convencional, la película plantea esta unión como un intento genuino de encontrar apoyo en alguien que también carga heridas invisibles.
La vida cotidiana de Aishe está dominada por la precariedad. Su estatus migratorio la obliga a aceptar trabajos mal pagados y la mantiene en un estado constante de miedo. Cada día es una prueba de resistencia ante la posibilidad de ser detenida y perderlo todo. En paralelo, Skinner enfrenta la falta de oportunidades laborales y la amenaza de quedarse sin la medicación que necesita. El film retrata estas realidades sin dramatismos excesivos, dejando que la ansiedad se filtre de manera silenciosa.
A pesar de la cercanía física, la distancia cultural entre Aishe y Skinner se hace evidente. La barrera del idioma, las experiencias vitales opuestas y las formas distintas de enfrentar el dolor dificultan que se comprendan plenamente. Esta desconexión se refuerza con la narración continua de Aishe en uigur, recordando que incluso en una relación íntima puede existir una soledad profunda. Las interpretaciones de Sebiye Behtiyar y Fred Hechinger transmiten una tristeza contenida que impregna cada escena.
El tramo final de Preparación para la otra vida consolida la película como un retrato honesto de dos personas que intentan seguir adelante cuando el futuro prometido parece desvanecerse. Más que una historia romántica convencional, el film se convierte en una reflexión sobre la supervivencia emocional, la dignidad y la necesidad humana de conexión. Bing Liu construye una obra íntima y melancólica que acepta la incertidumbre como parte inevitable de la vida, recordando que a veces vivir ya es un acto de valentía.