
Dirigida por William Lau y estrenada en 2006 con el título original Barbie Fairytopia: Mermaidia, Barbie Fairytopia: Mermaidia continúa la historia de Elina llevándola a un mundo completamente nuevo bajo el océano. La aventura comienza cuando Nalu, el príncipe de Mermaidia, es secuestrado y el equilibrio del reino marino se ve amenazado. Desde el primer momento, la película establece un tono de urgencia, donde la magia del océano convive con el peligro y la incertidumbre.
Elina vuelve a ser el eje emocional del relato, enfrentándose una vez más a la sensación de no encajar. Con spoilers claros, la historia muestra que, al llegar a Mermaidia, ella no puede respirar bajo el agua ni transformarse en sirena, lo que la deja en desventaja frente a los demás. Esta limitación física refuerza su conflicto interno: querer ayudar aun cuando el entorno parece decirle que no pertenece a ese lugar. Su perseverancia vuelve a ser su mayor fortaleza.
Nalu representa el peso del deber y la responsabilidad heredada. A lo largo de la película se revela que su captura no es solo un acto de violencia, sino una estrategia para desestabilizar Mermaidia. Con spoilers evidentes, se muestra cómo su ausencia debilita al reino y deja en evidencia lo frágil que puede ser el equilibrio cuando falta una figura que inspire confianza. Su rescate se convierte en una misión que va más allá de salvar a una persona.
Laverna regresa como antagonista, esta vez buscando dominar el mundo submarino. Su ambición no conoce límites y amenaza con absorber la energía vital de Mermaidia. La película deja claro que su deseo de poder nace del egoísmo y del rechazo a cualquier forma de armonía. Con spoilers claros, se revela que su influencia corrompe tanto el entorno como a quienes ceden a sus promesas, intensificando el peligro que enfrentan los protagonistas.
El viaje de Elina no lo recorre sola. La ayuda de nuevos aliados y la lealtad de Bibble refuerzan el mensaje de que la cooperación es esencial para superar obstáculos imposibles. A medida que avanza la historia, queda claro que el sacrificio personal y la confianza mutua son las únicas armas reales frente a la oscuridad. La película subraya que incluso en los entornos más hostiles, la amistad puede abrir caminos inesperados.
Barbie Fairytopia: Mermaidia concluye con la restauración del equilibrio en el reino marino y una nueva lección para Elina. El final refuerza que pertenecer no depende de encajar físicamente, sino de las acciones y decisiones que se toman. La película cierra con un mensaje claro y optimista: ser diferente no impide marcar la diferencia, y el verdadero valor surge cuando se actúa con valentía y corazón.