
Dirigida por Gavin Harrison y Shingo Yamashita y estrenada en 2026 con el título original Chô Kaguya-hime!… la película se abre con la rutina agotadora de Iroha Sakayori, una estudiante que vive sola tras la muerte de su padre y que intenta sostener estudios, trabajos y responsabilidades sin red de apoyo. Su único refugio es Tsukuyomi, un mundo virtual donde la identidad parece más ligera que en la vida real. Esa frágil estabilidad se rompe cuando, una noche, encuentra un poste luminoso con un bebé en su interior. Lo que comienza como un gesto de compasión se convierte en el inicio de una transformación radical.
La bebé crece en cuestión de días hasta convertirse en Kaguya, una joven que afirma venir de la Luna y que adopta su nombre del antiguo cuento japonés. Kaguya rechaza el final trágico de la leyenda y decide buscar uno feliz junto a Iroha, alterando por completo su rutina. La convivencia es caótica y tierna a la vez, y la película deja claro que Kaguya no es solo una visitante, sino una fuerza que obliga a Iroha a replantearse su forma de vivir. Su inocencia contrasta con el cansancio del mundo adulto que rodea a Iroha.
Iroha introduce a Kaguya en Tsukuyomi, donde conocen a Yachiyo Runami, la administradora virtual del sistema, y a InuDOGE, la mascota digital de Kaguya. Allí se inscriben en la Yachiyo Cup, un torneo de streamers cuyo premio es actuar en directo junto a Yachiyo. Kaguya se convierte rápidamente en una sensación, ganando seguidores y atención, pero también enemigos. El ascenso meteórico expone cómo la validación virtual puede ser tan poderosa como peligrosa, especialmente cuando se mezcla con vínculos emocionales reales.
El éxito coloca a Kaguya e Iroha frente a Black OnyX, el grupo de streamers liderado por Akira Mikado. El enfrentamiento en el juego territorial KASSEN revela una herida profunda: Akira es el hermano distanciado de Iroha. Aunque pierden el combate, el apoyo masivo de los fans les permite ganar la Yachiyo Cup y lograr una frágil reconciliación. La película muestra que no todas las victorias se logran venciendo, y que algunas heridas solo empiezan a cerrar cuando se exponen.
Tras el gran concierto, Tsukuyomi es invadido por seres lunares que vienen a reclamar a Kaguya. Aunque son repelidos temporalmente, su regreso es inevitable. En el día final, mientras Kaguya canta en su concierto de graduación, Iroha intenta resistirse al destino con ayuda de sus amigos, pero fracasa. Kaguya es llevada de vuelta a la Luna, dejando a Iroha enfrentada a una pérdida que revive la ausencia de su padre y su miedo a quedarse sola.
La revelación final transforma toda la historia: Yachiyo resulta ser una versión futura de Kaguya, y la leyenda original nació de un viaje temporal fallido que la envió miles de años al pasado. Inspirada por una canción inacabada de su padre, Iroha decide cambiar su destino y crea un cuerpo androide para que Kaguya pueda existir en el mundo real. La película cierra uniendo pasado, futuro y presente, proponiendo que los finales felices no se heredan, se construyen.