
Dirigida por Kiyotaka Oshiyama y estrenada en 2024 con el título original Look Back… la película comienza con Fujino, una niña segura de su talento para el dibujo que publica sus tiras en el periódico escolar. Su mundo se ve sacudido cuando descubre a Kyomoto, una compañera ausente que también dibuja y cuya habilidad supera con creces la suya. Este primer choque no es solo artístico, sino emocional: Fujino siente que su identidad, construida alrededor del reconocimiento, se resquebraja al compararse con alguien que ni siquiera conoce.
Lejos de rendirse, Fujino se obsesiona con mejorar. Dibuja sin descanso, impulsada por la frustración y el deseo de alcanzar a Kyomoto. Cuando finalmente se conocen, la rivalidad se transforma en una amistad silenciosa pero profunda, unida por el amor al dibujo. Kyomoto admira a Fujino desde lejos y encuentra en ella el valor para salir al mundo, mientras Fujino descubre que dibujar ya no es solo competir, sino compartir una pasión que las define.
La película dedica su tramo central a mostrar la intimidad de ese vínculo creativo. Dibujan juntas, se inspiran mutuamente y proyectan un futuro en el que el arte parece ser un camino claro. Look Back captura con sensibilidad cómo la creación compartida puede convertirse en refugio, pero también en una dependencia emocional. El dibujo no es un pasatiempo: es la forma que ambas encuentran para existir y comunicarse.
El giro devastador llega con un acto de violencia repentino que acaba con la vida de Kyomoto. La película no suaviza el impacto: la pérdida es abrupta y deja a Fujino atrapada en la culpa. Ella se pregunta si su insistencia en sacar a Kyomoto al mundo contribuyó indirectamente a la tragedia. A partir de aquí, el relato se vuelve introspectivo y doloroso, explorando cómo el duelo puede paralizar incluso aquello que más amamos.
Fujino abandona el dibujo, incapaz de enfrentarse a los recuerdos que este despierta. Sin embargo, el arte vuelve como una necesidad inevitable. Al retomar el lápiz, Fujino no busca consuelo ni redención, sino una forma de dialogar con la ausencia. La película utiliza el acto de dibujar como metáfora de la memoria: cada trazo es un intento de mantener viva a quien ya no está.
Look Back concluye con una idea sencilla y devastadora: crear no borra el dolor, pero permite seguir adelante con él. Fujino entiende que su camino como artista está marcado por Kyomoto, no como una sombra, sino como una presencia permanente. La película no ofrece un final feliz tradicional, sino una aceptación serena. Continuar dibujando se convierte en un acto de amor y resistencia, una manera de mirar atrás sin dejar de avanzar.