
Dirigida por Len Wiseman y conocida como Live Free or Die Hard, Duro de Matar 4.0 (2007) trae de regreso a un John McClane maduro, rudo y completamente analógico, enfrentado esta vez a una amenaza del siglo XXI: un ataque cibernético capaz de colapsar todo Estados Unidos. La película moderniza la fórmula clásica sin perder el espíritu irreverente, resistente y obstinado que caracteriza al icónico héroe.
Han pasado años desde la última aventura de McClane (Bruce Willis), pero sigue siendo el mismo policía testarudo que se mete —o lo meten— en problemas imposibles. Su misión comienza como un simple encargo: recoger a un joven hacker llamado Matthew Farrell (Justin Long). Sin embargo, pronto se revela que Farrell es pieza clave en un ataque masivo liderado por un experto en seguridad informática convertido en terrorista. McClane, que apenas se lleva bien con la tecnología, termina siendo la única defensa real entre el caos digital y la destrucción nacional.
El antagonista, Thomas Gabriel (Timothy Olyphant), pone en marcha un “apagón sistemático” que afecta transporte, comunicaciones, servicios gubernamentales y redes financieras. El guion plantea un escenario inquietante: un país moderno completamente paralizado por el control remoto de un solo hombre. La tensión crece a medida que todo colapsa, mostrando cómo la fragilidad tecnológica puede convertirse en un arma devastadora.
La dinámica entre McClane y Farrell es uno de los elementos más frescos de la película. El contraste entre la rudeza física y mental de McClane y la inteligencia nerviosa del joven hacker no solo aporta humor, sino también un balance perfecto entre acción clásica y amenazas contemporáneas. Juntos forman una dupla inesperada, enfrentando desafíos que van desde tiroteos intensos hasta ataques informáticos imposibles.
Aunque ambientada en la era digital, Duro de Matar 4.0 mantiene intacto el espíritu exagerado y visceral de la franquicia. La película ofrece persecuciones espectaculares, acrobacias improbables, choques monumentales y un clímax que involucra un avión de combate enfrentándose directamente a McClane. La física puede tomarse descansos, pero la adrenalina nunca baja. Wiseman apuesta por un ritmo vertiginoso y un estilo moderno que revitaliza la saga para nuevas audiencias.
Thomas Gabriel se aleja del típico antagonista militar o terrorista armado: su arma principal es el conocimiento. Su plan es metódico, frío y sorprendentemente plausible, lo que aumenta la tensión. La presencia de Mai Linh (Maggie Q) como su mano derecha agrega espectáculo físico y momentos de combate memorables que desafían directamente a McClane.
Con su mezcla de acción exagerada, humor irónico y un choque generacional entre el héroe clásico y la amenaza tecnológica, Duro de Matar 4.0 se posiciona como una entrega sólida, energética y sorprendentemente actual. Un capítulo que demuestra que, sin importar la época ni el enemigo, John McClane sigue siendo un símbolo de resistencia pura… incluso cuando tiene que pelear contra computadoras.