
Dirigida por Taylor Hackford y estrenada con el título original The Devil’s Advocate, esta película de 1997 mezcla drama legal, thriller psicológico y elementos sobrenaturales para explorar las consecuencias de la ambición desmedida. La historia sigue a un joven abogado talentoso que recibe una oferta laboral irresistible en una firma prestigiosa de Nueva York, sin imaginar que su ascenso profesional lo llevará a perder no solo su integridad, sino también su conexión moral con quienes ama. La película combina tensión emocional, crítica social y simbolismo religioso en un relato magnético y perturbador.
Kevin Lomax es un abogado carismático que nunca ha perdido un caso. Su habilidad para manipular juicios y su obsesión por la victoria lo convierten en una estrella emergente dentro del mundo legal. Sin embargo, su éxito tiene un costo emocional, pues privilegia la reputación personal por encima de la verdad y la ética, abriendo el camino para ser reclutado por una firma que reconoce su potencial y lo seduce con riqueza, poder y prestigio.
La vida de Kevin cambia radicalmente cuando conoce a John Milton, el dueño de la firma, un hombre sofisticado, seductor y manipulador que parece conocer a fondo los deseos y debilidades de quienes lo rodean. Su influencia sobre el protagonista es gradual pero constante, empujándolo hacia decisiones que desafían su moral y lo acercan a un mundo donde el éxito tiene un precio espiritual. Con el tiempo, Kevin comienza a sospechar que su jefe es más que un empresario poderoso.
Mientras Kevin se sumerge en casos cada vez más oscuros, su esposa Mary Ann empieza a desmoronarse emocional y psicológicamente. La falta de atención, los ambientes fríos y la presencia perturbadora de la firma afectan su salud mental, revelando los efectos corrosivos del entorno sobre quienes quedan a la sombra del éxito. La distancia creciente entre ambos muestra cómo la ambición puede destruir relaciones fundamentales.
La historia explora la idea de que el mal no se presenta como fuerza explícita, sino como una oferta irresistible envuelta en deseo y oportunidad. A través de casos legales, fiestas exclusivas y privilegios sociales, Kevin se convierte en instrumento de fuerzas mayores que utilizan el sistema judicial como campo de poder. La película finalmente revela que las motivaciones de Milton van más allá del mundo material, conectando la trama con mitología religiosa y tentaciones clásicas.
La cinta combina estética urbana, iluminación simbólica y escenas cargadas de tensión emocional. La narrativa avanza desde el realismo legal hacia lo sobrenatural sin perder coherencia, utilizando el suspense psicológico como puente entre ambos mundos. El lenguaje visual refuerza la transformación interna de los personajes, mostrando cómo la ambición deshace lentamente los cimientos morales del protagonista.
El Abogado del Diablo es una historia que cuestiona la relación entre éxito profesional y sacrificio personal, explorando cómo las decisiones individuales moldean identidad, culpa y destino. Ofrece una mirada oscura sobre la naturaleza del poder y la fragilidad moral humana. Es ideal para quienes disfrutan thrillers intensos con tintes filosóficos, personajes complejos y dilemas éticos envueltos en simbolismo religioso.