
Dirigida por Roger Spottiswoode y estrenada en el año 2000 con el título original The 6th Day, esta película de ciencia ficción protagonizada por Arnold Schwarzenegger explora un futuro cercano donde la clonación se ha convertido en un tema tan polémico como peligroso. La historia sigue a Adam Gibson, un piloto y padre de familia que lleva una vida tranquila hasta que, tras un accidente misterioso, descubre que alguien ha creado un clon perfecto de él para reemplazarlo. Confundido, perseguido y privado de su propia existencia, Adam se ve obligado a enfrentarse a una corporación multimillonaria que controla la tecnología de clonación en secreto, iniciando una carrera frenética por recuperar su identidad.
Adam no es un héroe tradicional; es un hombre corriente que ama a su familia y se aferra a su rutina. Su mundo se derrumba cuando observa a su doble viviendo en su hogar, interactuando con su esposa e hija como si nada hubiera pasado. Schwarzenegger interpreta a Adam con una mezcla de confusión, angustia y determinación que lo vuelve cercano pese al tono futurista. Su lucha no es solo física: también es emocional. ¿Quién es el verdadero? ¿Qué significa ser uno mismo cuando existe otra versión idéntica de ti, con tus recuerdos y tu vida?
El universo de El sexto día muestra un mundo donde la tecnología ha cruzado límites que la sociedad aún no está preparada para enfrentar. Mascotas clonadas, recuerdos manipulados, laboratorios clandestinos y leyes ambiguas construyen una atmósfera donde la ética parece ser solo un obstáculo para las grandes corporaciones. La película plantea un dilema inquietante: si es posible copiar la vida, ¿hasta qué punto sigue siendo humana? Ese cuestionamiento es el corazón de su mensaje, envolviendo el thriller en una reflexión más profunda.
Como buen thriller de Schwarzenegger, la película mezcla ciencia ficción con escenas llenas de adrenalina: helicópteros avanzados, tiroteos tecnológicos, hologramas engañosos y persecuciones donde la realidad se confunde con la manipulación digital. La presencia de los «Repetidores», agentes encargados de eliminar cualquier amenaza al proyecto de clonación, añade una tensión constante. Cada enfrentamiento acerca a Adam a la verdad detrás de la empresa que controla su destino, y a la revelación de que nada en su vida era tan seguro como pensaba.
A medida que Adam se adentra en la conspiración, descubre que su clon no es su enemigo, sino otra víctima del mismo sistema. La película invita a cuestionar qué define a una persona: sus recuerdos, su ADN o sus decisiones. En ese conflicto emocional, ambos Adams deben decidir si cooperar para enfrentarse a quienes los ven solo como productos reemplazables. La relación entre ellos aporta humanidad y profundidad a un relato que, pese a sus elementos futuristas, toca miedos muy reales.
El sexto día (2000) combina acción, conspiración y dilemas éticos en un relato que, dos décadas después, continúa siendo sorprendentemente actual. Con un Arnold Schwarzenegger carismático, un mundo futurista lleno de amenazas y una historia que cuestiona la esencia de la identidad humana, la película ofrece entretenimiento con reflexión incorporada. Una experiencia ideal para quienes disfrutan la ciencia ficción que se atreve a incomodar.