
Dirigida por Nick Park y Steve Box, Wallace y Gromit: La batalla de los vegetales (2005) es una comedia animada en stop-motion que mezcla ternura, ingenio y un humor muy característico. La historia sigue a Wallace, un inventor entusiasta pero despistado, y a Gromit, su silencioso pero brillante perro, mientras administran “Anti-Pesto”, un servicio encargado de proteger las huertas del vecindario de una invasión de conejos justo antes del Gran Concurso de Vegetales Gigantes. Sin embargo, un experimento mal calculado da origen a una criatura inesperada: el temible “Conejo Lobo”, que amenaza con destruir las esperanzas de todo el vecindario.
Wallace, doblado por Peter Sallis, conserva el encanto que lo ha convertido en un ícono de la animación británica. Su creatividad desbordada y su corazón generoso lo llevan a inventar máquinas tan útiles como peligrosamente impredecibles. En esta historia, sus intentos por controlar la plaga de conejos resultan en un accidente científico que, sin querer, desencadena el mayor conflicto de la película. Su mezcla de inocencia y torpeza lo mantiene como un protagonista adorable.
Como siempre, Gromit se roba la película sin pronunciar una sola palabra. Su inteligencia, capacidad de reacción y expresiones faciales son el alma cómica y emocional del filme. Mientras Wallace complica la situación con inventos fallidos, Gromit analiza, piensa y actúa con una paciencia infinita. Es él quien lidera la búsqueda del Conejo Lobo, enfrenta peligros, sigue pistas y, por supuesto, intenta salvar el concurso de vegetales del desastre total.
El elenco se completa con Lady Tottington, la dulce y excéntrica aristócrata amante de los animales, y Victor Quartermaine, un cazador vanidoso que solo busca gloria personal. Lady Tottington ve en Wallace un espíritu bondadoso y una oportunidad para proteger a las criaturas del bosque, mientras que Victor se convierte en el antagonista dispuesto a todo para eliminar al Conejo Lobo y ganarse la admiración del pueblo. Su rivalidad aporta humor, conflicto y momentos tan tensos como divertidos.
La transformación producida por uno de los inventos de Wallace da vida a una criatura enorme, torpe y sorprendentemente adorable. El Conejo Lobo se convierte en el centro del misterio y la amenaza principal para el concurso. Sus apariciones nocturnas, su hambre insaciable por vegetales y su conexión inesperada con los experimentos de Wallace dan forma a una trama que mezcla suspenso ligero, comedia y un tono familiar lleno de encanto.
La película demuestra nuevamente la maestría del estudio Aardman. Cada gesto, objeto y escenario está construido con detalle minucioso, aportando una calidez visual única. Las expresiones faciales, los movimientos y los pequeños gags visuales convierten cada escena en un festival de creatividad. Además, el humor británico —sutil, absurdo y encantador— mantiene un ritmo divertido que funciona tanto para niños como para adultos.
Wallace y Gromit: La batalla de los vegetales (2005) es una película llena de inventiva, personalidad y cariño. Combina acción ligera, comedia ingeniosa y un mensaje adorable sobre proteger lo que amamos, incluso cuando las cosas se salen de control. Una aventura familiar que demuestra por qué Wallace y Gromit siguen siendo dos de los personajes más queridos de la animación mundial.