
Dirigida por Chris Renaud y estrenada en 2024 con el título original Despicable Me 4, esta película regresa al mundo disparatado y entrañable donde lo cómico se mezcla con lo humano, demostrando que incluso los villanos más notorios pueden tener un corazón listo para cambiar. Con la mezcla perfecta de travesuras, emociones y situaciones absurdas, la cinta nos invita a redescubrir la redención, la lealtad y el poder de los vínculos cuando menos lo esperas.
La película retoma la idea de que la familia —aunque sea poco convencional— es un refugio donde los errores pueden sanar. Gru, sus hijas, los Minions y nuevos personajes forman un núcleo imperfecto pero real, con miedos, inseguridades y sueños. A través de risas y líos, se construyen momentos de ternura verdadera, donde lo que parecía definido como “villano” empieza a tener matices, desdibujando las líneas entre el bien y el mal. Esa familia tan caótica como cariñosa demuestra que a veces el amor surge de donde menos lo esperas.
El humor sigue siendo una de las armas principales: escenas inverosímiles, situaciones exageradas, gags visuales y el contagioso caos de los Minions hacen que la película fluya con ligereza. Cada plan mal calculado, cada accidente cómico y cada salto al absurdo funcionan como válvulas de escape emocional, liberando tensión y regalando risas genuinas. Pero, más allá de la carcajada fácil, ese humor también sirve para humanizar a los personajes y acercarlos al público, haciéndonos reír mientras reflexionamos sobre sus elecciones.
La historia expande sus horizontes: ya no se limita a golpes cómicos y engaños; hay nuevos escenarios, personajes y conflictos que obligan a los villanos a enfrentarse a algo más grande que sus travesuras cotidianas. Ese salto narrativo refresca la saga, introduce riesgos reales y añade emoción, sin perder la esencia que la hace entrañable. Las sorpresas y giros inesperados mantienen el interés y recuerdan que incluso una cinta animada puede tener momentos de tensión —y hasta de profundidad emocional.
“Mi villano favorito 4” no es solo diversión: también habla sobre cambios, segundas oportunidades y la posibilidad de redefinir quién eres. Gru y compañía muestran que las decisiones importan, que las segundas oportunidades pueden cambiar vidas, y que lo más valioso no es el poder o el caos, sino la empatía, la bondad y el afecto sincero. En un mundo que aplaude la perfección y teme al error, la película recuerda que la imperfección puede ser una forma de humanidad.
Cuando termina la película, lo que queda no es solo una aventura divertida, sino una reflexión sobre lo que significa pertenecer, perdonar y volver a creer. “Mi villano favorito 4” logra cerrar con un tono cálido, optimista y familiar, conservando su chispa de locura mientras abraza valores de amor, amistad y cambio. Así, deja al espectador con una sonrisa, alguna lágrima y la certeza de que incluso los villanos pueden encontrar un nuevo camino —y un hogar— si alguien les da una oportunidad.