
Dirigida por Colin Cairnes y Cameron Cairnes, y estrenada en 2023 con el título original Late Night with the Devil, esta película mezcla terror sobrenatural, suspenso psicológico y crítica mediática para retratar una noche televisiva que se convierte en un auténtico ritual infernal. Con una estética setentera impecable, diálogos afilados y una tensión que sube minuto a minuto, la cinta sigue a un presentador en declive que está dispuesto a todo por recuperar su fama… incluso a invitar al mismísimo mal a su escenario.
La película se sitúa en 1977, en un estudio televisivo donde la presión por subir el rating es tan real como el humo que envuelve el set. El protagonista, Jack Delroy, lucha contra la pérdida de audiencia y el fantasma de una vida personal marcada por el dolor. El programa especial de Halloween que está a punto de grabar no es solo una oportunidad profesional: es su último intento por mantenerse relevante. Esa urgencia emocional crea un ambiente de tensión que se percibe incluso antes de que aparezca cualquier elemento sobrenatural.
La presencia más inquietante del filme es Lilly, una niña rescatada de una secta y supuestamente poseída por una entidad oscura. Su calma perturbadora, sus silencios prolongados y su mirada perdida generan un terror que no necesita efectos grandilocuentes. A través de ella, la película juega con el miedo primario a lo desconocido: su fragilidad infantil contrasta de manera brutal con la amenaza latente que parece habitar en su interior.
La emisión del programa se convierte rápidamente en una espiral de revelaciones. Invitados polémicos, médiums, científicos escépticos y testimonios que rozan lo prohibido crean un debate caótico donde el suspenso se intensifica. Poco a poco, lo que parecía un show sensacionalista se transforma en un portal hacia lo impensable. Las preguntas, los gestos y los fallos técnicos dejan claro que algo invisible está tomando control, convirtiendo la televisión en terreno fértil para lo siniestro.
La dirección destaca por su recreación impecable de la televisión en vivo de los años setenta: cámaras antiguas, tonos cálidos, comerciales ficticios y un estilo visual que mezcla realismo con simulación documental. Este enfoque aumenta la inmersión y hace que el terror sea más efectivo: lo que ocurre parece demasiado auténtico, demasiado cercano. La película utiliza esta estética para que cada anomalía —un parpadeo de luz, un corte abrupto, una voz distorsionada— se vuelva aterradora.
El desenlace no solo muestra el desastre en pantalla, sino también la destrucción emocional de Jack Delroy. La película cierra con un giro devastador que revela la magnitud real del mal desatado y cómo la desesperación del protagonista abrió una puerta que jamás debió tocarse. Es un final oscuro, perturbador y profundamente trágico, que deja al espectador con la sensación de haber presenciado algo prohibido. “De noche con el diablo” concluye como una pieza de terror moderno que demuestra que lo más aterrador no siempre es el demonio… sino hasta dónde puede llegar un hombre desesperado.