
Dirigida por Renny Harlin y estrenada en 1999 con el título original Deep Blue Sea, esta película combina acción, suspenso y terror acuático en un escenario completamente aislado donde nada es seguro. En Alerta en lo profundo (1999), un grupo de científicos enfrenta las consecuencias de experimentar con la inteligencia de tiburones mako, lo que desencadena una serie de eventos catastróficos dentro de un laboratorio en medio del océano. Con un elenco encabezado por Thomas Jane, Saffron Burrows, Samuel L. Jackson y LL Cool J, la cinta se convierte en una carrera desesperada por sobrevivir contra criaturas que superan cualquier expectativa natural.
La historia gira en torno a un proyecto diseñado para encontrar una cura contra el Alzheimer mediante la manipulación genética del cerebro de tiburones. Lo que comienza como un avance prometedor rápidamente se transforma en un error fatal cuando los animales desarrollan una inteligencia capaz de sobrepasar a sus creadores. La cinta explora el límite ético entre el deseo de progreso y la arrogancia humana que intenta dominar a la naturaleza sin medir las consecuencias.
Alerta en lo profundo (1999) utiliza de manera sobresaliente su ambientación: un complejo subacuático aislado del mundo exterior. Las inundaciones, los pasillos estrechos y la inminente destrucción del laboratorio crean una tensión constante. El espacio funciona casi como un personaje más, obligando a los protagonistas a improvisar, luchar y avanzar sin descanso. Cada sección que se derrumba y cada puerta que se cierra incrementan la sensación de encierro y desesperación.
El reparto logra un equilibrio entre dramatismo y carisma, destacando la presencia de Samuel L. Jackson, cuya intervención ofrece uno de los giros más sorprendentes y recordados del género. Thomas Jane aporta la figura del héroe práctico y decidido, mientras que Saffron Burrows personifica la ambición científica que desencadena la tragedia. LL Cool J, por su parte, añade humor, humanidad y un toque de espiritualidad que contrasta con el caos circundante.
La película destaca por la construcción de sus antagonistas: tiburones genéticamente modificados que combinan fuerza, sigilo y una capacidad de razonamiento aterradora. Harlin desarrolla escenas llenas de suspenso en las que las criaturas parecen anticipar cada movimiento humano. Los ataques son inesperados, violentos y visualmente impactantes, logrando que el espectador sienta un peligro constante. El filme consigue mantener la tensión mediante un ritmo acelerado y un uso inteligente del terror acuático.
El clímax de Alerta en lo profundo (1999) reúne acción frenética, sacrificios inevitables y una última confrontación donde la inteligencia humana debe superar a la monstruosidad que creó. El desenlace deja una mezcla de alivio y reflexión sobre los límites de la ciencia, recordando que la naturaleza siempre encuentra la forma de reclamar su lugar. Es un cierre intenso que encapsula el espíritu del filme: un survival trepidante que no da respiro.