
Dirigida por Josh Boone y estrenada en 2025 con el título original Regretting You, la película arranca con un hecho devastador que rompe el equilibrio de una familia aparentemente normal. La muerte repentina del padre deja a Morgan y a su hija adolescente Clara enfrentadas no solo al duelo, sino a verdades incómodas que salen a la luz en el peor momento posible. Desde el inicio, el film plantea una historia donde el dolor no une, sino que profundiza las grietas entre madre e hija.
Morgan es una mujer que sacrificó sus sueños para convertirse en madre joven, mientras que Clara representa todo lo que ella nunca pudo ser: libre, impulsiva y decidida a vivir sin arrepentimientos. La película construye su conflicto como un choque generacional cargado de reproches, donde ambas creen tener la razón. El amor existe, pero está enterrado bajo años de silencios, frustraciones y expectativas incumplidas que ahora salen a flote sin filtros.
Tras la tragedia, Morgan descubre aspectos ocultos de su matrimonio que cambian por completo la imagen que tenía de su esposo. Esta revelación no solo la hiere, sino que la deja emocionalmente desorientada, incapaz de guiar a su hija cuando más lo necesita. Al mismo tiempo, Clara vive su propio despertar emocional, convencida de que los adultos siempre mienten y de que el amor inevitablemente termina en decepción.
El relato da espacio al romance adolescente de Clara, una relación intensa que ella idealiza como una salida a su dolor. Para Morgan, este vínculo es una amenaza, una repetición de errores que intenta evitar a toda costa. La película muestra cómo el miedo de una madre puede convertirse en control, y cómo la rebeldía de una hija puede ser solo una forma de pedir comprensión. Ambas se hieren sin querer, convencidas de que protegerse significa atacar primero.
A medida que las tensiones alcanzan su punto más alto, madre e hija se ven obligadas a enfrentarse a sus propias decisiones pasadas. El film evita soluciones fáciles y muestra que sanar implica aceptar errores, asumir responsabilidades y reconocer que el amor también puede sobrevivir al desencanto. La reconstrucción del vínculo no ocurre de golpe, sino a través de conversaciones dolorosas y gestos pequeños pero sinceros.
El cierre de A pesar de ti apuesta por una conclusión emocionalmente honesta. No todo se resuelve por completo, pero madre e hija aprenden a mirarse sin resentimiento. La película deja claro que amar también significa aceptar imperfecciones, propias y ajenas. Más que una historia romántica, el film se consolida como un retrato sensible sobre la maternidad, el crecimiento y la valentía de seguir adelante incluso cuando el amor ha dolido.