
Dirigida por Bryce McGuire, Aguas siniestras (título original: Night Swim) (2024) es un thriller de horror sobrenatural que transforma algo tan cotidiano como una piscina en un escenario de terror psicológico. Con una atmósfera inquietante, una tensión constante y elementos sobrenaturales que se revelan poco a poco, la película ofrece una experiencia oscura y llena de sobresaltos.
La historia sigue a la familia Waller, quienes buscan comenzar una nueva vida tras enfrentar dificultades personales. Ray Waller (Wyatt Russell), un exjugador de béisbol que se recupera de una enfermedad, ve en su nueva casa —y especialmente en su piscina— una oportunidad para fortalecer su rehabilitación física. Sin embargo, lo que al principio parece un espacio de alivio y descanso pronto revela una presencia oscura que acecha desde las profundidades.
La piscina comienza a manifestar comportamientos inexplicables: sombras bajo el agua, reflejos imposibles, voces y apariciones que solo los miembros de la familia parecen percibir. Ray, cada vez más obsesionado con nadar allí, empieza a sufrir cambios psicológicos alarmantes, como si la entidad que habita la piscina estuviera manipulando su mente y su cuerpo.
Aguas siniestras mezcla el horror tradicional con un enfoque emocional que explora la vulnerabilidad, el miedo a perder a la familia y la carga de un pasado traumático. Las escenas nocturnas, los planos subacuáticos y el uso del silencio y la oscuridad potencian la sensación de peligro inminente. La película aprovecha los miedos más primarios: lo desconocido oculto bajo el agua.
Kerry Condon destaca como la esposa que lucha por mantener a su familia unida mientras presencia el deterioro emocional de Ray. Los hijos aportan vulnerabilidad y miedo genuino, incrementando la tensión a medida que la entidad de la piscina se vuelve más agresiva. Cada miembro de la familia enfrenta la amenaza desde una perspectiva diferente, dando profundidad al relato.
La película desarrolla un trasfondo aterrador sobre el origen de la piscina y su conexión con tragedias pasadas. Lo que comienza como un simple accidente doméstico se convierte en una investigación paranormal con consecuencias escalofriantes. El guion juega con el suspenso, revelando pistas en el momento justo para mantener la atención sin perder el ritmo.
Con su combinación de horror sobrenatural, tensión psicológica y un ambiente opresivo, Aguas siniestras es una apuesta sólida dentro del género. Sin reinventar el terror, logra crear momentos intensos y una atmósfera espeluznante que hace que incluso una piscina iluminada pueda resultar aterradora. Ideal para quienes disfrutan de historias inquietantes y amenazas ocultas bajo la superficie.