
Dirigida por Richard John Taylor y estrenada en 2023 con el título original Alice in Terrorland, Alicia en el país de las pesadillas es un thriller psicológico con tintes de terror que reimagina el universo de Lewis Carroll desde una perspectiva completamente sombría. La historia sigue a Alice, ahora adulta, una mujer marcada por años de abusos, silencios y recuerdos fragmentados. Cuando una serie de eventos dolorosos desencadena un colapso emocional, Alice comienza a experimentar visiones inquietantes que la transportan a un “País de las Pesadillas”, una versión distorsionada del mundo que conoció en su infancia… o que tal vez nunca existió realmente.
La Alice de esta versión no es una soñadora, sino una mujer quebrada que intenta reconstruir su identidad tras años de trauma. Sus alucinaciones —o regresos al País de las Pesadillas— funcionan como una manifestación de su mente intentando procesar el dolor. La película la muestra luchando contra recuerdos reprimidos, voces que la atormentan y criaturas que representan emociones que nunca pudo enfrentar. Su viaje es íntimo, crudo y profundamente humano.
Los personajes inspirados en el universo de Carroll aparecen aquí como fragmentos deformados de la memoria de Alice. Un Sombrerero desfigurado, un Conejo demacrado que marca el tiempo de su ansiedad, una Reina cruel que encarna su miedo más profundo. No se presentan como seres fantásticos, sino como símbolos que acompañan a Alice en un descenso psicológico del que no puede escapar. Cada aparición añade capas al misterio de lo que realmente ocurrió en su vida.
El filme no depende de sustos directos; su fuerza está en el ambiente: pasillos que se estrechan, luces parpadeantes, silencios que pesan y escenarios que se sienten fríos, incómodos, casi clínicos. La estética recuerda a un sueño roto, donde lo real y lo imaginario se confunden sin aviso. La cámara se detiene en gestos, sombras y miradas para construir un miedo que nace de lo emocional, no de lo sobrenatural.
La película juega constantemente con la percepción del espectador. ¿Qué es real? ¿Qué es parte del trauma? ¿Qué es una construcción de la mente de Alice para protegerse? Las respuestas nunca son simples. A medida que avanza la historia, el espectador descubre pistas escondidas en los diálogos, los objetos y los saltos temporales. Cada fragmento revela que el País de las Pesadillas no es un lugar… sino un estado emocional.
Richard John Taylor construye un relato que no busca ser una fantasía, sino un espejo roto donde se reflejan la depresión, el abuso emocional y las secuelas de una vida marcada por el silencio. Cuando Alice confronta aquello que siempre temió recordar, la película alcanza su punto más intenso: la revelación de que las pesadillas más peligrosas son las que nos acompañan desde la infancia.
Alicia en el país de las pesadillas (2023) es una mirada madura y oscura al mito de Alice, reinterpretando la fantasía como un mecanismo de defensa emocional. Con una protagonista vulnerable, un estilo visual inquietante y una narrativa llena de dolor y catarsis, la película se convierte en una experiencia perturbadora y profundamente simbólica. Un viaje hacia las sombras internas que todos intentamos evitar.