
Dirigida por Greg Richardson y estrenada en 2005 con el título original Barbie and the Magic of Pegasus, Barbie y la magia de pegaso presenta una historia de fantasía marcada por el frío, la pérdida y la esperanza. La película se abre en un reino congelado por la maldición de un hechicero que ha convertido a la familia de la protagonista en estatuas de hielo. Desde el comienzo, el relato establece un tono más oscuro que otras entregas, donde la magia no es un regalo, sino una fuerza peligrosa que debe ser enfrentada con valentía.
Annika es una princesa impulsiva, pero profundamente leal, cuya vida cambia al perder a su familia y su hogar. Con spoilers claros, la película muestra cómo su dolor inicial se transforma en determinación cuando decide buscar una forma de romper la maldición. Annika no emprende el viaje por ambición ni gloria, sino por amor y responsabilidad, aceptando un destino que nadie más puede asumir. Su evolución pasa de la rebeldía al liderazgo consciente.
Durante su huida, Annika conoce a Brietta, un majestuoso pegaso que se convierte en su aliado más importante. Con spoilers evidentes, se revela que Brietta esconde un secreto crucial ligado al origen de la maldición. Su relación con Annika se construye sobre la confianza y el apoyo mutuo, demostrando que la verdadera magia surge cuando dos voluntades se unen con un propósito común. Brietta no es solo un medio de transporte, sino un símbolo de esperanza.
El antagonista, Wenlock, representa el resentimiento y el deseo de control absoluto. Su magia se alimenta del miedo y de antiguas heridas no sanadas. Con spoilers claros, la película muestra que su obsesión por dominar el reino nace de una incapacidad para aceptar el rechazo y la pérdida. Wenlock convierte el dolor en arma, congelando no solo cuerpos, sino también emociones y vínculos.
El conflicto alcanza su punto máximo cuando Annika debe enfrentarse directamente a Wenlock, aun sabiendo que un error puede condenar para siempre a su familia. La película subraya que el coraje no consiste en no sentir miedo, sino en actuar a pesar de él. Annika demuestra que la perseverancia y la fe en los demás pueden desafiar incluso a la magia más poderosa.
Barbie y la magia de pegaso concluye con la liberación del reino y la restauración de los lazos familiares. El final reafirma que el amor, la confianza y la determinación pueden romper cualquier maldición. Sin recurrir a soluciones fáciles, la película deja una enseñanza clara: incluso en los escenarios más fríos y oscuros, la esperanza sigue siendo la fuerza más poderosa de todas.