
Dirigida por Álex y David Pastor, Bird Box Barcelona (2023) expande el universo del exitoso thriller postapocalíptico de Netflix, Bird Box (2018). Ambientada en la misma catástrofe global que su predecesora, esta nueva entrega traslada la historia a España y ofrece una mirada más oscura, introspectiva y espiritual sobre la supervivencia y la fe en un mundo devastado por criaturas invisibles que inducen al suicidio a quienes las ven. Con una mezcla de terror, drama y ciencia ficción, los hermanos Pastor firman una secuela independiente que combina tensión y reflexión.
La trama sigue a Sebastián (Mario Casas), un hombre que intenta sobrevivir en una Barcelona arrasada por la invasión de entidades invisibles. Acompañado por un grupo de supervivientes, entre ellos la pequeña Anna (Alejandra Howard) y la científica Claire (Georgina Campbell), Sebastián deberá enfrentar tanto a las criaturas como a los humanos que, tras verlas, creen haber recibido una “iluminación divina”. A medida que avanza la historia, se revela que el protagonista esconde un secreto perturbador que transforma por completo su papel en la lucha por la supervivencia.
Mario Casas lidera la cinta con una actuación poderosa, mostrando una dualidad entre el dolor y la fe que lo convierte en un personaje complejo y trágico. Georgina Campbell aporta equilibrio y empatía como la racional Claire, mientras que Alejandra Howard ofrece una interpretación tierna y natural que humaniza el relato. El elenco se completa con Diego Calva y Leonardo Sbaraglia, quienes aportan matices a este retrato coral del fin del mundo.
Álex y David Pastor dotan al film de una estética sombría y elegante. Las calles vacías de Barcelona, cubiertas de polvo y silencio, se convierten en un escenario apocalíptico de gran fuerza visual. La fotografía, con tonos grises y anaranjados, transmite una sensación constante de peligro y soledad. El uso de la arquitectura urbana y los espacios cerrados refuerza la claustrofobia, mientras el guion combina el suspenso con reflexiones sobre la fe, la culpa y la esperanza.
La banda sonora, compuesta por Zeltia Montes, equilibra el silencio con melodías inquietantes y coros etéreos que acentúan la tensión emocional. El diseño sonoro juega un papel fundamental, utilizando los ruidos ambientales —pasos, respiraciones, el viento— para sustituir lo que los personajes no pueden ver, haciendo que el miedo se sienta cercano y real.
Bird Box Barcelona (2023) es una expansión inteligente del universo original, que combina el suspense del terror psicológico con una carga dramática y espiritual más profunda. Álex y David Pastor transforman el concepto de “no ver” en una metáfora sobre la fe y la redención, construyendo una historia más humana que monstruosa. Con un enfoque distinto y una ambientación impresionante, la película demuestra que incluso en la oscuridad más absoluta, la esperanza sigue buscando un camino para ver la luz.