
Dirigida por Jeff Chan y estrenada con el título original Code 8, esta película de 2019 presenta un futuro alternativo donde ciertas personas nacen con habilidades especiales, pero lejos de ser celebradas, son marginadas y vigiladas por el gobierno. Con una mezcla de ciencia ficción y drama social, sigue a individuos con poderes que luchan por sobrevivir en un sistema que los criminaliza por su mera existencia.
La historia sigue a Connor Reed (Robbie Amell), un joven con habilidades eléctricas que intenta conseguir trabajo legal para cuidar a su madre enferma. Sin opciones laborales y rodeado de discriminación, termina involucrándose en actividades criminales lideradas por Garrett (Stephen Amell), quien lo introduce a una red clandestina donde los superhumanos utilizan sus poderes para robar y sobrevivir.
El gobierno emplea drones, robots policiales y armamento avanzado para mantener el control sobre quienes poseen poderes, creando un clima de tensión y vigilancia constante. Este conflicto plantea una lucha entre capacidad biológica y control institucional, explorando cómo la sociedad teme aquello que no puede controlar y responde con fuerza militar.
El desarrollo del protagonista es central: Connor descubre nuevas capacidades, pero cada uso extremo pone en riesgo su estabilidad física y mental. La película muestra poderes de fuego, telequinesis, hielo y electricidad, pero desde un enfoque realista y grounded, priorizando sus consecuencias más que la espectacularidad típica del género.
El vínculo entre Connor y Garrett está marcado por la necesidad y la supervivencia, más que por heroísmo. Ambos deben decidir entre seguir el camino criminal o encontrar una salida digna, enfrentando traiciones, presiones policiales y conflictos morales. Los personajes no son villanos ni héroes absolutos, sino individuos atrapados por circunstancias sociales injustas.
La estética combina escenarios industriales, calles marginales y tecnología policial futurista con un tono oscuro y realista. Aunque presenta acción y efectos visuales sólidos para su presupuesto independiente, la película se centra más en el trasfondo humano y social que en las batallas superpoderosas típicas de blockbusters.
Code 8 ofrece una mirada madura y socialmente crítica del concepto «personas con poderes», alejándose del espectáculo de los superhéroes convencionales. Es una opción ideal para quienes buscan ciencia ficción urbana con enfoque humano, además de ser un ejemplo destacado de producción independiente con ambición temática.