
Dirigida por Roman Perez Jr. y estrenada en 2021 con el título original The Housemaid, la película se presenta como un thriller erótico que convierte el espacio doméstico en una trampa silenciosa. Daisy llega a una casa adinerada con una misión clara: cuidar a un niño pequeño y cumplir su rol sin hacer preguntas. Sin embargo, desde los primeros minutos queda claro que la intimidad en ese hogar es una ilusión. Cada pasillo, cada habitación y cada gesto están atravesados por una vigilancia constante que Daisy desconoce, pero que el espectador percibe con incomodidad creciente.
El padre del niño observa a Daisy sin que ella lo sepa, estableciendo una dinámica de control que define toda la historia. SPOILER: esta mirada no es solo curiosidad o deseo, sino una herramienta para manipular la realidad a su favor. La película expone cómo el poder económico y social permite cruzar límites sin consecuencias inmediatas. Daisy, ingenua y necesitada de trabajo, se convierte en objeto de observación, reducida a una presencia funcional dentro de una casa que en realidad nunca le pertenece.
A medida que la convivencia se vuelve más tensa, la tentación entra en juego. SPOILER: Daisy cede a una atracción que no comprende del todo, creyendo tener algún control sobre la situación. El film no romantiza este momento; al contrario, lo presenta como el punto exacto donde todo empieza a romperse. La tentación no libera a Daisy, sino que la encierra aún más en una red de secretos, silencios y culpa que la familia utilizará para proteger su fachada perfecta.
Lejos de mostrarse como un núcleo sólido, la familia adinerada empieza a resquebrajarse desde dentro. SPOILER: la relación entre los padres está marcada por la desconfianza y el control, y la presencia de Daisy actúa como catalizador de tensiones ocultas. La película revela que el verdadero peligro no es la sirvienta, sino la hipocresía de una familia que se sostiene sobre apariencias y acuerdos implícitos que nadie se atreve a verbalizar.
Cuando los límites se rompen, las consecuencias son inmediatas y brutales. SPOILER: Daisy pasa de ser observada a ser culpada, utilizada como chivo expiatorio para evitar que la verdad salga a la luz. La película muestra cómo el privilegio protege a unos y destruye a otros, y cómo el deseo, cuando se ejerce desde una posición de poder, se transforma en una forma de violencia. El hogar se convierte definitivamente en un espacio hostil del que ya no hay escapatoria limpia.
El desenlace de Criada prohibida no ofrece redención ni justicia clara. SPOILER: la familia logra recomponerse superficialmente, mientras Daisy carga con las consecuencias de un sistema que nunca estuvo diseñado para protegerla. Roman Perez Jr. cierra la película con una sensación amarga, subrayando que el verdadero horror no está en la tentación, sino en la desigualdad de poder que permite que todo ocurra sin que nada cambie realmente.