
Dirigida por Shawn Levy y estrenada en 2024 con el título original Deadpool & Wolverine, esta esperadísima película marca la entrada oficial de Deadpool al Universo Cinematográfico de Marvel, reuniéndolo con uno de los personajes más icónicos y complejos de la franquicia: Wolverine. El filme abraza el tono irreverente, sangriento y autoconsciente del personaje de Wade Wilson, mientras mezcla acción brutal, humor punzante y un viaje emocional que sorprende por su intensidad. Lo que empieza como una misión improvisada se convierte en una aventura multiversal con consecuencias devastadoras y momentos que harán temblar a los fans.
Ryan Reynolds vuelve con una interpretación que combina cinismo, humor negro y vulnerabilidad como solo él puede. Esta versión de Deadpool no solo rompe la cuarta pared, sino que también rompe sus propios límites emocionales. En medio del caos, Wade lucha con el miedo a quedarse solo, con decisiones que marcaron su vida y con la búsqueda desesperada de un propósito. Aunque no pierde su esencia burlona, sus motivaciones aquí son más profundas, humanas y dolorosas, lo que da peso emocional a cada chiste y a cada golpe.
Hugh Jackman regresa con una interpretación poderosa de Wolverine, más feroz, introspectivo y devastado que nunca. Esta versión del mutante está marcada por pérdidas, culpas y una oscuridad que lo acompaña en cada paso. Su relación con Deadpool nace del rechazo total, pero pronto se convierte en una alianza llena de tensión, discusiones épicas y una química explosiva que sostiene gran parte del filme. Wolverine aporta el peso dramático, la fuerza emocional y el contraste perfecto con el caos permanente de Wade.
La película profundiza en el concepto del multiverso desde un enfoque más oscuro y emocional. Mundos que colapsan, líneas temporales destruidas y versiones alternativas de personajes queridos crean un escenario donde las decisiones importan. La presencia de la TVA y las ramificaciones temporales añaden tensión y complejidad, sin perder el humor característico de Deadpool. El resultado es un equilibrio entre lo absurdo y lo épico, logrando momentos de impacto genuino que sorprenden incluso a quienes creen haberlo visto todo.
Las secuencias de combate destacan por su creatividad, violencia estilizada y un ritmo vertiginoso. Wolverine desata su furia con escenas que capturan toda su esencia salvaje, mientras que Deadpool mezcla su agilidad con humor y caos absoluto. La combinación de ambos entrega uno de los dúos de combate más entretenidos del género, lleno de sangre, destrucción, acrobacias y momentos visualmente memorables.
El humor es incisivo, absurdo, autorreferencial y completamente consciente de su existencia dentro del universo Marvel. Deadpool no se limita a bromear sobre los personajes: se burla del estudio, de la industria, del género de superhéroes y de sí mismo. Cada aparición especial, cameo o guiño está colocado con precisión para generar impacto sin romper la coherencia narrativa. El filme puede pasar de la risa extrema a la tragedia en cuestión de segundos, logrando un tono único.
Aunque la película destaca por la acción y el humor, su núcleo es profundamente emocional. Tanto Deadpool como Wolverine se enfrentan a sus heridas más profundas: el abandono, la pérdida, la culpa y el miedo a no tener un lugar al cual pertenecer. La relación entre ambos evoluciona de forma honesta, mostrando que la familia a veces aparece donde menos se espera. Es esta mezcla de risa, caos y emociones sinceras lo que convierte a la película en una experiencia inolvidable.
Deadpool & Wolverine (2024) es una celebración del género de superhéroes, pero también una reinvención. Combina emoción, violencia estilizada, humor irreverente y una carga dramática que golpea más fuerte de lo esperado. Es una película que complace a los fans, sorprende a los escépticos y marca el inicio de una nueva etapa en el MCU. Un viaje salvaje, lleno de corazón… y de cuerpos regenerándose.