
Dirigida por David Yates y conocida internacionalmente como Pain Hustlers, El Negocio del Dolor (2023) es un potente drama basado en hechos reales que expone el oscuro entramado de corrupción detrás de la crisis de los opioides en Estados Unidos. Con un tono incisivo y actuaciones destacadas de Emily Blunt y Chris Evans, la película muestra cómo un aparente “gran negocio” puede derivar en una tragedia nacional marcada por la codicia y la manipulación.
La historia sigue a Liza Drake (Emily Blunt), una madre soltera que lucha por salir adelante mientras enfrenta dificultades económicas y personales. Cansada de trabajos precarios, encuentra una oportunidad inesperada cuando conoce a Pete Brenner (Chris Evans), un ambicioso representante farmacéutico que le ofrece entrar al lucrativo mundo de la venta de medicamentos. Lo que parece un giro de suerte pronto la arrastra a una espiral donde ética y necesidad comienzan a mezclarse peligrosamente.
Liza se integra a una empresa farmacéutica en decadencia que intenta impulsar desesperadamente un analgésico altamente adictivo. Su misión es convencer a médicos de recetar el medicamento a cualquier costo. Con carisma, persistencia y mucha presión, Liza empieza a escalar dentro de la compañía, logrando resultados espectaculares que la convierten en una pieza clave del negocio. Sin embargo, el éxito viene acompañado de prácticas cada vez más cuestionables.
A medida que la empresa crece, también lo hacen las consecuencias. Liza comienza a enfrentar la cruda realidad: pacientes adictos, médicos corruptos y un sistema que prioriza el dinero antes que la salud. La película muestra de manera impactante cómo decisiones aparentemente pequeñas pueden desencadenar tragedias irreversibles. El conflicto interno de la protagonista se vuelve el corazón emocional de la historia, atrapada entre su deseo de darle una vida mejor a su hija y la destrucción que su trabajo provoca.
El Negocio del Dolor expone sin filtros las estrategias de manipulación, corrupción y presión corporativa que alimentaron la epidemia real de opioides en Estados Unidos. La película retrata cómo compañías enteras se enriquecieron mientras miles de personas caían en adicciones severas. Aunque mantiene un estilo accesible y dinámico, el trasfondo es profundamente perturbador y crítico con las instituciones que permitieron que todo ocurriese.
Emily Blunt ofrece una interpretación poderosa, mostrando a una mujer compleja, vulnerable y moralmente conflictuada. Chris Evans, por su parte, destaca como un vendedor sin escrúpulos, carismático y manipulador. El resto del elenco —incluyendo a Catherine O’Hara y Andy García— aporta capas adicionales de energía, tensión y humor oscuro al relato.
Con un estilo accesible, ritmo ágil y una crítica contundente, El negocio del dolor es una película que invita a reflexionar sobre la industria farmacéutica, la ética empresarial y las consecuencias humanas de la codicia. Un drama contundente y actual que muestra cómo decisiones corporativas pueden destruir vidas enteras, recordándonos que, detrás de cada “gran negocio”, siempre hay personas que terminan pagando el precio.