
Dirigida por Patrick White, El reflejo del diablo es una película de terror sobrenatural que adapta una leyenda rusa sobre una entidad maligna conocida como la “Reina de Picas/Espadas”. Se adentra en el ámbito de lo paranormal cuando un grupo de adolescentes, en busca de emoción, decide invocar lo prohibido… sin imaginar el horror que desatarán.
La trama sigue a cuatro jóvenes que, en una noche de celebración, realizan un antiguo ritual para convocar a la figura legendaria. Lo que empieza como una broma termina convirtiéndose en una maldición: muertes inexplicables, sucesos extraños y una fuerza oscura que acecha desde el espejo. Atrapados por el miedo, deberán descubrir cómo detener lo que han provocado antes de que sea demasiado tarde.
El elenco, liderado por Ava Preston y Kaelen Ohm, aporta frescura al relato al interpretar a adolescentes comunes que se enfrentan a lo desconocido. Su vulnerabilidad frente a la entidad refuerza la tensión. El director Patrick White recupera el molde del folclore y lo inserta en un contexto moderno, donde los espejos, la tradición y el miedo ancestral se combinan con lo cotidiano.
La ambientación juega un papel crucial: desde noches silenciosas en pasillos vacíos hasta espejos empañados y reflejos que no deberían existir. La película apuesta por el suspense y la sugerencia, más que por el susto directo, lo que crea una atmósfera inquietante que se instala en lo cotidiano. Los efectos visuales son sobrios pero eficaces, y logran que lo que se refleja sea tan perturbador como lo que se oculta.
Aunque se apoya en un clásico trozo de folclore ruso, la película lo traslada al mundo actual con teléfonos móviles, redes sociales y cámaras que graban lo que ya no se debería ver. Esta combinación le da un aire familiar al terror, haciendo que lo sobrenatural se sienta cercano y posible. La tensión crece al combinar ese choque entre lo moderno y lo mítico.
El reflejo del diablo (2021) es una película de terror eficaz, que no busca reinventar el género pero sí aprovecha bien los elementos clásicos: rituales prohibidos, espejos que ocultan secretos y un cast joven que expresa miedo y desesperación con convicción. Si te gustan los escalofríos ligeros y las leyendas que se filtran en lo cotidiano, esta película puede ofrecerte ese susto justo antes de apagar la luz.