
Dirigida por Kim Jee-woon y estrenada en 2013 con el título original The Last Stand, la película nos traslada a Summerton Junction, un pequeño pueblo fronterizo donde el sheriff Ray Owens (Arnold Schwarzenegger) intenta llevar una vida tranquila lejos del caos de Los Ángeles. Tras un pasado marcado por errores y operaciones fallidas, Ray busca redención en la rutina diaria… hasta que la violencia decide alcanzarlo una vez más.
El peligro llega cuando el narcotraficante Gabriel Cortez (Eduardo Noriega) escapa del FBI con un plan meticulosamente preparado. Con un automóvil modificado capaz de alcanzar velocidades extremas y un equipo armado hasta los dientes, su destino es la frontera mexicana. El único obstáculo real en su camino parece ser ese pueblo aparentemente insignificante que no figura en los grandes mapas del crimen.
Ray no cuenta con un ejército ni con tecnología avanzada. A su lado solo están algunos ayudantes locales, entre ellos el excéntrico Lewis Dinkum (Johnny Knoxville), cuya energía impredecible aporta tanto humor como valor. Lo que comienza como una defensa improvisada se transforma en una resistencia decidida, donde cada habitante entiende que huir no es opción.
La tensión crece cuando el grupo descubre que el enfrentamiento será directo y brutal. Calles vacías, barricadas caseras y armas pesadas convierten el pueblo en una trampa estratégica. La película juega con la estética del western moderno: pocos hombres, mucho polvo y la certeza de que el honor todavía importa.
En medio de la acción, Ray enfrenta sus propios fantasmas. Sabe lo que significa perder compañeros y cometer errores bajo presión. Esta vez, sin embargo, la batalla no es solo profesional, sino personal. Defender el pueblo representa demostrar que aún puede hacer lo correcto cuando más importa.
El clímax llega con un enfrentamiento físico que simboliza algo más que la captura de un criminal. Ray Owens no pelea por gloria ni reconocimiento, sino por recuperar la confianza en sí mismo. El último desafío combina acción directa, humor seco y un aire nostálgico que recuerda que los héroes pueden envejecer, pero su determinación sigue intacta cuando la justicia lo exige.