
Dirigida por Peter Segal y estrenada en 2024 con el título original My Spy: The Eternal City, Grandes espías: Misión Italia continúa la historia de JJ, un agente rudo y poco convencional que ahora mantiene un vínculo afectivo con Sophie, la inteligente y carismática niña a la que protegió en la primera entrega. Esta secuela los lleva a Roma, donde un viaje escolar se transforma en una operación de alto riesgo involucrando terroristas, planes de sabotaje y una conspiración que escala más rápido de lo que JJ quisiera. La película combina comedia familiar, acción ligera y un toque de emoción sincera que mantiene vivo el espíritu de la saga.
Interpretado nuevamente por Dave Bautista, JJ sigue siendo el típico agente imponente pero socialmente torpe que intenta equilibrar su vida profesional con el cariño que siente por Sophie. En esta aventura, su lado protector se amplifica, y aunque intenta mantener un perfil bajo, su tendencia a resolver todo “a lo JJ” lo mete en problemas tan rápido como los resuelve. La película aprovecha su mezcla de fuerza y ternura para crear momentos divertidos y otros sorprendentemente cálidos.
Sophie, interpretada por Chloe Coleman, ya no es la niña tímida de la primera película. Ahora es una joven curiosa, brillante y decidida que quiere demostrar que puede ser parte activa de las misiones sin ser tratada como una niña indefensa. Su relación con JJ evoluciona de una amistad adorable a una complicidad más madura, llena de diálogos tiernos y situaciones donde ella demuestra que, a veces, entiende el mundo mejor que él.
La ambientación en Roma ofrece un telón de fondo espectacular: plazas históricas, callejones estrechos, arquitectura imponente y escenarios turísticos convertidos en campos de batalla improvisados. La secuencia en el Coliseo, los persecuciones en scooters y los enredos en la ciudad eterna aportan dinamismo visual y un tono aventurero que hace que la película se sienta fresca, divertida y muy familiar.
La trama gira alrededor de un grupo criminal que busca orquestar un ataque de escala global durante una presentación internacional en Roma. Aunque la historia mantiene un tono accesible y no demasiado oscuro, ofrece suficiente tensión para equilibrar el humor. Los villanos funcionan como antagonistas sólidos sin robar espacio a la verdadera esencia del filme: la relación entre JJ, Sophie y el equipo que los acompaña en esta misión imposible.
La mezcla de humor y acción es el sello de la película. Entre comentarios sarcásticos, caídas, malentendidos y comportamientos exagerados —especialmente de JJ al intentar “encajar” con adolescentes—, el filme logra un tono ligero que mantiene la sonrisa constante. Los secundarios aportan chispa adicional y ayudan a que cada escena tenga ritmo y energía.
Grandes espías: Misión Italia (2024) es una secuela que entiende lo que hizo especial a la primera película: la mezcla de acción suave, comedia honesta y emociones auténticas. No intenta reinventar el género, sino ofrecer una aventura cálida, explosiva y entretenida para toda la familia. Un filme perfecto para quienes quieren pasar un buen rato con personajes memorables y un viaje lleno de risas y momentos enternecedores.