
Dirigida por Drew Pearce y estrenada en 2018 con el título original Hotel Artemis, la historia se sitúa en un Los Ángeles caótico del futuro cercano, donde los disturbios llenan las calles y el crimen gobierna las sombras. En medio del desastre existe un hotel clandestino que funciona como hospital exclusivo para delincuentes. Allí manda Jean Thomas, conocida como La Enfermera (Jodie Foster), una mujer estricta y silenciosa que ha convertido ese lugar en su mundo entero.
El hotel opera bajo normas inquebrantables: no se permiten armas, no se ataca al personal y cada paciente debe respetar su estancia. Cuando Waikiki (Sterling K. Brown) y su hermano llegan gravemente heridos tras un robo fallido, activan una cadena de eventos que amenaza con romper el frágil equilibrio del lugar. La calma clínica pronto se llena de sospechas y tensión contenida.
La Enfermera arrastra una pérdida que nunca logró superar, y ese dolor silencioso se filtra en cada decisión que toma. Su relación distante con Everest (Dave Bautista), el imponente guardia del hotel, muestra cómo ambos se refugian en su trabajo para evitar enfrentar heridas emocionales más profundas. Entre pasillos blancos y habitaciones selladas, el pasado pesa tanto como las balas.
La llegada de figuras peligrosas como Acapulco (Sofia Boutella) y el temido Rey Lobo convierte el hotel en un tablero de ajedrez donde cada movimiento puede ser fatal. Viejas rivalidades resurgen y las alianzas cambian en segundos. La película retrata a estos personajes no solo como criminales, sino como almas rotas que buscan sobrevivir en un mundo sin compasión.
Cuando las reglas empiezan a romperse, el hotel deja de ser un refugio y se transforma en una trampa mortal. Disparos, traiciones y revelaciones personales se mezclan en un clímax cargado de violencia contenida. Cada personaje debe decidir hasta dónde está dispuesto a llegar para salvar su propia vida.
Hotel de criminales cierra con un tono melancólico, mostrando que incluso en los lugares más oscuros puede existir un atisbo de humanidad. Más que una cinta de acción, es un retrato estilizado del dolor, la lealtad y las segundas oportunidades. Su final deja claro que algunos refugios no curan el cuerpo… sino aquello que queda del alma.