
Dirigida por Dave Chernin y John Chernin, y estrenada en 2024 con el título original Incoming, esta comedia de acción sigue a un equipo de hombres encargados de proteger a testigos… pero que no podría estar menos preparado para la tarea. Con humor físico, situaciones desbordadas y un ritmo que mezcla disparates con momentos de inesperada humanidad, la película convierte la incompetencia en su mayor herramienta narrativa.
Los protagonistas se presentan como un conjunto de trabajadores comunes, sin habilidades especiales ni experiencia real en seguridad. La película utiliza esta premisa para generar situaciones caóticas donde cada misión se convierte en una cadena de errores, equívocos y pequeñas desgracias que crecen sin control. Esa torpeza colectiva construye un humor cercano y reconocible, jugando con la idea de que incluso las tareas más simples pueden volverse imposibles con el grupo equivocado.
La cinta combina persecuciones, peleas improvisadas y operaciones fallidas que se resuelven más por accidente que por habilidad. La gracia del relato está en observar cómo los personajes, pese a la falta de talento, mantienen una determinación absurda por cumplir su misión. Ese entusiasmo desbordado —que supera ampliamente sus capacidades— convierte cada escena en una mezcla de caos, adrenalina y chistes que llegan en el momento justo.
Más allá del humor físico, la película explora la amistad entre estos hombres que, aunque ineptos, encuentran en el grupo una forma de pertenencia. Sus inseguridades, su necesidad de validación y sus errores constantes los vuelven personajes imperfectos pero queribles. La dinámica entre ellos refleja cómo incluso en medio del desastre pueden surgir la solidaridad, el compañerismo y la extraña magia de un equipo que funciona peor… pero se quiere más.
“Inexpertos” juega con los tópicos del género: los héroes que nunca fallan, los planes perfectos, los rescates impecables. Aquí todo funciona al revés. Cada escena hace guiños paródicos al cine de acción tradicional, exagerando las torpezas para subrayar lo inverosímil de esos clichés. Esa sátira ligera transforma la película en una propuesta divertida, que no pretende ser épica, sino desenfadada y consciente de su tono absurdo.
El clímax mezcla locura, desorden y un último intento desesperado por demostrar que, aunque no sean expertos, pueden hacer una diferencia. La resolución conserva el espíritu ligero del filme: nada ocurre como debería, pero todo ocurre como ellos son capaces de hacerlo. Al cerrar, la película deja un mensaje cálido y humorístico: no siempre gana el más fuerte, el más ágil o el más brillante… a veces ganan los que simplemente nunca se rinden, aun cuando no tienen idea de lo que están haciendo.