
Dirigida por Tom Harper, La dama de negro 2: El ángel de la muerte (título original: The Woman in Black: Angel of Death) continúa el legado de la mítica mansión embrujada introducida en la primera entrega de 2012. Ambientada décadas después, durante la Segunda Guerra Mundial, esta secuela conserva el espíritu gótico del original pero introduce nuevos personajes y un contexto histórico distinto. Con Phoebe Fox, Jeremy Irvine y Helen McCrory al frente del elenco, la película ofrece una historia de miedo más atmosférica que sangrienta, donde el horror se mezcla con la tragedia humana.
La trama se sitúa en 1941, cuando Londres sufre los bombardeos de la guerra. Un grupo de niños evacuados es llevado al campo bajo la tutela de la maestra Eve Parkins (Phoebe Fox) y la estricta directora Jean Hogg (Helen McCrory). El destino los lleva hasta la desolada Casa Eel Marsh, un lugar remoto y cubierto por la niebla. Pero pronto, la presencia maligna de la Dama de Negro despierta una vez más, atormentando a los nuevos habitantes y desatando una serie de sucesos trágicos. Eve, marcada por su propio pasado, deberá enfrentarse al espíritu vengativo para salvar a los niños.
Phoebe Fox encarna con sensibilidad a Eve, una mujer herida pero valiente, cuyo instinto protector se convierte en el eje emocional de la historia. Jeremy Irvine interpreta a Harry Burnstow, un piloto con secretos, mientras que Helen McCrory aporta autoridad y gravedad a su papel como la directora. Aunque la cinta no cuenta con el magnetismo de Daniel Radcliffe en la primera entrega, su elenco cumple al transmitir el miedo y la desesperanza que dominan el entorno.
Tom Harper apuesta por una puesta en escena sobria y cuidada, reforzando la tensión mediante la ambientación más que los sobresaltos. La mansión sigue siendo el corazón del horror: oscura, húmeda y rodeada de un paisaje que parece suspendido en el tiempo. La fotografía de George Steel utiliza tonos grises y azulados que evocan la tristeza y la muerte, mientras que el diseño de producción recrea con detalle la austeridad de la guerra. El resultado es un terror visualmente elegante, aunque más melancólico que aterrador.
La banda sonora de Marco Beltrami y Brandon Roberts retoma los matices sonoros del primer film, mezclando cuerdas tensas y silencios cargados de suspense. Los sonidos ambientales —puertas que crujen, pasos en la oscuridad, risas lejanas— refuerzan la sensación de aislamiento y amenaza. La música actúa como un hilo conductor entre el dolor de los personajes y la ira del espectro.
La dama de negro 2: El ángel de la muerte (2015) —The Woman in Black: Angel of Death— amplía el universo de la Casa Eel Marsh con una historia más humana y melancólica. Aunque no alcanza la intensidad ni el impacto del original de James Watkins, Tom Harper logra mantener viva la esencia del terror gótico: la soledad, el dolor y la culpa que dan forma a los fantasmas. Una secuela que apuesta por el suspense y la atmósfera sobre el susto fácil, dejando un eco de tristeza entre la niebla.