
Dirigida por Patrick Wilson en su debut como realizador, La noche del demonio: La puerta roja (título original: Insidious: The Red Door) marca el cierre de la historia de la familia Lambert, retomando los eventos de las primeras entregas. Con una mezcla de terror psicológico, apariciones inquietantes y un enfoque más emocional, la película busca dar un cierre definitivo a las pesadillas que han atormentado a padre e hijo durante años.
La trama sigue a Josh Lambert (Patrick Wilson) y a su hijo Dalton (Ty Simpkins), quienes, tras años de haber bloqueado sus recuerdos sobrenaturales, vuelven a experimentar perturbaciones que los conectan nuevamente con el temido reino del Más Allá. Mientras Dalton inicia sus estudios universitarios y lucha con visiones oscuras, Josh intenta reconstruir la relación con su familia al mismo tiempo que enfrenta sombras de su pasado. Ambos deberán confrontar a las entidades que los persiguen y cerrar para siempre la enigmática “puerta roja”.
Patrick Wilson ofrece una actuación sólida al encarnar a un hombre dividido entre el miedo y la necesidad de redención. Ty Simpkins destaca al mostrar la vulnerabilidad de Dalton, atrapado entre el arte, sus recuerdos fragmentados y la presencia constante de fuerzas malignas. Rose Byrne y Lin Shaye regresan en papeles clave, aportando continuidad y profundidad al universo de la saga.
La película mantiene la estética característica de la franquicia: sombras inquietantes, colores fríos y secuencias que combinan lo cotidiano con lo sobrenatural. Wilson utiliza el juego de luces, pasillos estrechos y escenarios minimalistas para intensificar la tensión. Las escenas ambientadas en el Más Allá destacan por su estilo surrealista, donde la realidad se descompone en un paisaje de pesadilla.
La música de Joseph Bishara vuelve a ser un elemento esencial, con composiciones estridentes y perturbadoras que elevan el suspenso. Los silencios repentinos, los golpes sonoros y los lamentos distorsionados se combinan para crear una atmósfera que mantiene al espectador al borde del asiento.
La noche del demonio: La puerta roja (2023) —Insidious: The Red Door— funciona como una conclusión emocional a la historia de los Lambert. Aunque apuesta por un terror más introspectivo que explosivo, Patrick Wilson entrega un capítulo sólido que mezcla sustos, nostalgia y un mensaje sobre enfrentar nuestros propios demonios. Un cierre adecuado para una saga que se convirtió en un referente del horror moderno.