
Dirigida por Renny Harlin y estrenada en 2024, Los extraños: Capítulo 1 funciona como un reinicio y al mismo tiempo una expansión del clásico de terror The Strangers. Esta primera parte sigue a Maya y Ryan, una pareja que viaja por carretera con la intención de comenzar una nueva etapa de vida lejos de la ciudad. Sin embargo, un problema mecánico los obliga a pasar la noche en un pequeño y aparentemente tranquilo pueblo. Lo que inicia como un imprevisto se transforma en una pesadilla cuando tres figuras enmascaradas comienzan a acecharlos sin motivo aparente, convirtiendo la experiencia en una lucha desesperada por sobrevivir a la crueldad de desconocidos que parecen no tener otra razón para atacar que el puro placer de generar terror.
Interpretada por Madelaine Petsch, Maya es una joven que intenta mantener la calma incluso cuando todo alrededor comienza a romperse. Su vulnerabilidad inicial se convierte en una mezcla de miedo y determinación a medida que la situación escala hacia el horror. La película la acompaña en un viaje emocional donde la seguridad que creía tener se desvanece, dejando solo su instinto de supervivencia. Su evolución es una de las fuerzas más potentes del filme, mostrando cómo una persona aparentemente frágil puede encontrar dentro de sí un coraje inesperado.
Ryan, interpretado por Froy Gutierrez, representa la desesperación de quien intenta proteger a alguien que ama sin entender contra qué está luchando. Su angustia y su creciente paranoia reflejan el terror realista del filme: no es un monstruo sobrenatural, sino seres humanos capaces de una brutalidad inexplicable. La relación entre ambos personajes aporta profundidad emocional al relato, haciendo que cada golpe y cada persecución se sientan más personales.
Las tres figuras icónicas —la chica con máscara de muñeca, el hombre con saco en la cabeza y la mujer con máscara sonriente— vuelven como símbolos del horror sin razón. No hablan, no explican, no justifican nada. Solo observan, rodean y atacan con una calma inquietante. Su presencia constante convierte lo cotidiano en aterrador, recordando que uno de los miedos humanos más profundos es ser elegido al azar por alguien que quiere hacer daño. Su frialdad, su silencio y su precisión hacen que cada aparición sea impredecible y devastadora.
El pequeño pueblo donde ocurre la historia se vuelve un laberinto de casas vacías, bosques silenciosos y oscuridad que parece moverse junto a los protagonistas. Renny Harlin utiliza la estética clásica del terror rural: caminos solitarios, vecinos extrañamente ausentes, y un ambiente cargado de presagios que nunca se muestran del todo. La sensación de aislamiento es total. Maya y Ryan no solo huyen de los atacantes, sino también de un lugar que parece estar diseñado para que no puedan escapar.
Los extraños: Capítulo 1 combina ataques frontales con un terror más silencioso: puertas entreabiertas, respiraciones cercanas, pasos que no deberían escucharse. El filme es directo, tenso y brutal en su manera de retratar la violencia, pero también sabe jugar con la anticipación, utilizando el silencio para crear momentos que erizan la piel. Su final, abrupto y lleno de desesperanza, establece claramente que esta es solo la primera parte de una historia más grande, dejando al espectador con una mezcla de angustia, impacto y la necesidad urgente de saber qué ocurrirá después.
Los extraños: Capítulo 1 (2024) es un regreso eficaz al terror minimalista, donde el miedo no proviene de monstruos sobrenaturales, sino de la crueldad inexplicable de otros seres humanos. Con actuaciones intensas, un ritmo inquietante y una atmósfera que nunca da respiro, la película se convierte en una experiencia ideal para quienes buscan terror puro, directo y emocional. Una primera entrega que promete una saga llena de oscuridad y desesperación.