
Dirigida por Roger Kumble y estrenada en 2026 con el título original Love Me, Love Me, la historia sigue a June White (Mia Jenkins), una adolescente que se muda a Milán junto a su madre intentando sobrevivir a un duelo que todavía quema por dentro: la muerte de su hermano August. Con la herida abierta y el corazón buscando aire, June entra a Saint Mary’s International, un colegio dominado por dinero, estatus y apariencias, donde cada mirada parece evaluar y cada rumor puede destruir.
June intenta encajar mientras aprende nuevas reglas sociales, nuevas amistades y nuevas máscaras. Amelia y Blaze, sus nuevas compañeras, le advierten sobre James Hunter (Pepe Barroso Silva), conocido por su carácter explosivo y su reputación de “chico problema”. Pero June no llega a Milán buscando calma; llega buscando sentir algo que la saque del vacío, aunque no sepa si eso la salvará o la hundirá.
James es impulsivo, brusco, rebelde, y aun así hay algo en él que la atrae como un peligro bonito. La química aparece en pequeños choques, momentos incómodos y gestos que no encajan con su fachada. Cuando June descubre que Austin, el padrastro y entrenador de James, lo empuja al uso de esteroides, el vínculo se vuelve más personal: ella no solo se preocupa por él, también revive el trauma de lo que la adicción puede arrebatar.
En el otro extremo está Will (Luca Melucci), el estudiante brillante, educado y aparentemente impecable. A su lado, June siente estabilidad: la promesa de un amor con menos sobresaltos. Pero esa perfección empieza a mostrar grietas, y lo que parece “seguro” se vuelve incierto cuando afloran conductas contradictorias, celos y una oscuridad que él oculta detrás de su imagen de alumno ejemplar.
El triángulo no solo rompe a June: rompe la amistad entre James y Will, y la presión social del colegio hace el resto. Un video manipulado, los comentarios, la vergüenza pública y la imposibilidad de explicar a tiempo convierten una noche íntima en una condena colectiva. June queda atrapada en medio de dos mundos: la intensidad que la desarma y la estabilidad que ya no se siente tan limpia como parecía.
El final empuja el drama al límite con un enfrentamiento provocado y un caos que obliga a todos a reaccionar sin máscaras. Entre alarmas, persecución y un accidente que pone la vida de James en riesgo, June se enfrenta a lo único que no puede delegar: su decisión. Cuando el orgullo y los celos se derriten ante el instinto de salvar, la historia cierra con una elección clara: June decide quedarse con James, aceptando que el amor, a veces, no se elige por tranquilidad… sino por verdad emocional.