
Dirigida por Ti West y estrenada en 2024 con el título original MaXXXine, esta película cierra la trilogía iniciada con “X” y “Pearl”, llevando a Maxine Minx al corazón de un Hollywood ochentero tan brillante como corrosivo. Entre luces de neón, ambiciones desbordadas y un pasado que nunca termina de morir, la cinta combina estética estilizada, tensión psicológica y un horror que se filtra lentamente en cada rincón de su ascenso a la fama.
La película recrea la década con un pulso visual eléctrico: videoclubs, neón saturado, moda exagerada y una escena artística en pleno caos creativo. Sin embargo, la superficie luminosa apenas logra disimular el peligro latente que acecha en los callejones, estudios y oficinas del espectáculo. El Hollywood de “MaXXXine” es una promesa tentadora, pero también un laberinto donde el éxito y la perdición comparten la misma habitación.
Maxine es tan magnética como compleja. Su deseo de convertirse en una estrella no surge del capricho, sino de una necesidad visceral por superar el trauma y demostrarle al mundo —y a sí misma— que merece un lugar en la cima. La película la presenta como una superviviente marcada por la violencia, pero también como una figura decidida, que utiliza cada herida como motor para seguir avanzando sin mirar atrás, aunque el peligro la rodee.
El thriller se mezcla con el slasher cuando una nueva ola de asesinatos comienza a rodear la vida de Maxine. El terror no es solo físico: es la sensación constante de que alguien la observa, la estudia y espera el momento oportuno para atacar. Al mismo tiempo, la historia reflexiona sobre el espectáculo del miedo y cómo Hollywood convierte la violencia en mercancía, incluso mientras esta se filtra en la vida real de quienes intentan brillar.
La película juega con el metacine al mostrar a Maxine filmando una producción que refleja inquietantemente su propia historia. El rodaje se convierte en un espejo distorsionado donde la ficción y la realidad se intercambian papeles, y donde Maxine empieza a enfrentarse a la idea de que, para convertirse en una estrella, deberá sobrevivir no solo al asesino, sino también a la maquinaria emocional y psicológica de la industria.
El desenlace ofrece violencia estilizada, tensión acumulada y un gesto final que define a Maxine como una figura tan trágica como indomable. No obtiene la fama de manera limpia ni luminosa; la conquista entre sombras, sangre y decisiones que la separan para siempre de la inocencia. “MaXXXine” cierra la trilogía con una mezcla de crudeza, energía y una protagonista que se eleva —a su manera— como leyenda dentro del género.