
Dirigida por Jun Falkenstein y Avgousta Zourelidi y estrenada en 2017 con el título original Monster High: Electrified, Monster High: Electrizadas presenta una nueva etapa para las estudiantes del instituto, marcada por la ambición y la innovación. La historia comienza cuando Clawdeen sueña con abrir un salón de belleza que una a monstruos y humanos, un proyecto que simboliza progreso y convivencia. Sin embargo, una fuente de energía inestable convierte ese sueño en una amenaza que pone en riesgo todo Monster High.
Frankie vuelve a ocupar un rol central al estar directamente conectada con la energía que desata el conflicto. Con spoilers claros, la película muestra cómo su poder eléctrico se vuelve impredecible, generando miedo tanto en ella como en sus amigas. Frankie debe enfrentarse a la culpa de ser el origen involuntario del caos y aprender que incluso las mejores intenciones pueden tener consecuencias peligrosas cuando no se controlan.
El conflicto se intensifica cuando el proyecto eléctrico comienza a afectar la convivencia entre monstruos y humanos. La película no presenta la tecnología como un enemigo absoluto, sino como una herramienta que puede volverse destructiva si se usa sin empatía. Con spoilers evidentes, el plan amenaza con borrar los límites entre ambos mundos y provocar un rechazo mayor hacia los monstruos.
A lo largo de la historia, las protagonistas deben preguntarse si avanzar significa sacrificar aquello que las define. El deseo de modernizar Monster High choca con la necesidad de preservar su identidad y valores. Este dilema atraviesa toda la película, recordando que el progreso real no puede construirse a costa de la seguridad ni de la esencia de una comunidad.
Cuando la situación se vuelve crítica, las estudiantes comprenden que solo trabajando juntas podrán detener la amenaza eléctrica. La cooperación y la confianza mutua se convierten en la verdadera fuente de energía capaz de restaurar el equilibrio. La película refuerza el mensaje de que ningún poder individual es suficiente frente a un problema colectivo.
Monster High: Electrizadas concluye con una reflexión clara: no todo lo que brilla representa avance. El final devuelve la estabilidad al instituto y reafirma que el futuro debe construirse desde la empatía y la responsabilidad. Manteniendo el tono optimista de la franquicia, la película cierra recordando que el verdadero progreso consiste en avanzar juntos sin dejar a nadie atrás.