
Dirigida por Sean Charmatz y escrita por Charlie Kaufman, Orión y la oscuridad (título original: Orion and the Dark) (2024) es una película animada producida por DreamWorks que mezcla fantasía, reflexión emocional y una historia profundamente humana. Concebida como una exploración del temor infantil al mundo desconocido, la cinta utiliza el humor, la imaginación y un toque filosófico para mostrar cómo la valentía nace dentro de uno mismo.
La historia sigue a Orión, un niño inteligente pero extremadamente ansioso, aterrado por todo lo que le rodea: insectos, situaciones sociales, alturas y, especialmente, la oscuridad. Su vida está definida por la preocupación constante y la necesidad de sentirse seguro, lo que lo aleja de experiencias que otros disfrutan sin pensarlo. Esta perspectiva convierte al protagonista en un reflejo sensible de la ansiedad infantil y del miedo como una fuerza paralizante.
Todo cambia cuando la Oscuridad —personificada como un ser gigantesco, misterioso y sorprendentemente amable— decide visitar a Orión. Le propone un viaje nocturno para demostrarle que la noche no es su enemiga, sino un universo lleno de maravillas invisibles durante el día. Este encuentro es el punto que transforma la historia en un recorrido fantástico lleno de criaturas mágicas, representaciones vivas de fenómenos nocturnos y lecciones emocionales.
Durante la travesía, Orión conoce a personajes como Somnolencia, Pesadilla y Insomnio, fuerzas que representan aspectos emocionales y psicológicos asociados a la noche. Cada encuentro sirve para que Orión enfrente partes de sí mismo y comprenda que el miedo no desaparece por arte de magia: se transforma cuando lo comprendemos. La película mezcla metáforas visuales, humor y momentos conmovedores para construir un relato introspectivo.
El diseño visual combina iluminación vibrante, trazos suaves y una estética onírica que da vida a un mundo nocturno lleno de personalidad. La presencia de Kaufman en el guion añade capas emocionales más maduras, abordando temas como la ansiedad social, la percepción del peligro, el crecimiento personal y la aceptación de nuestras vulnerabilidades.
Si bien está dirigida a un público familiar, Orión y la oscuridad también apela a adultos gracias a su tratamiento sensible del miedo, mostrando cómo este persiste a lo largo de la vida y cómo puede moldear nuestra identidad. La narrativa enfatiza que la valentía no consiste en no tener miedo, sino en avanzar a pesar de él.
Orión y la oscuridad es una propuesta encantadora que combina imaginación, humor y emociones auténticas. Con personajes entrañables, una animación cautivadora y un mensaje poderoso sobre enfrentar nuestros temores, se convierte en una producción ideal para quienes buscan historias con corazón y profundidad emocional. Un viaje que ilumina la noche de una forma completamente nueva.