
Dirigida por Matthew López, Rojo, blanco y sangre azul (título original: Red, White & Royal Blue) es una adaptación de la popular novela de Casey McQuiston. La película combina romance, política y humor en una historia moderna que explora la presión mediática, las expectativas familiares y la valentía de amar sin miedo. Con un enfoque fresco y colorido, se ha convertido en una de las comedias románticas más comentadas de los últimos años.
La historia sigue a Alex Claremont-Díaz (Taylor Zakhar Perez), hijo de la presidenta de Estados Unidos, y a Henry (Nicholas Galitzine), el príncipe de Inglaterra. Lo que comienza como una rivalidad marcada por diferencias culturales y personales, pronto se transforma en una relación llena de tensión, complicidad y sentimientos inesperados. A medida que ambos se conocen, descubren que compartir sus vulnerabilidades puede unirlos más de lo que imaginaban.
La trama se desencadena cuando un incidente entre Alex y Henry provoca un escándalo mediático que amenaza con afectar las relaciones internacionales. Para reparar la imagen pública, ambos deben fingir amistad frente a las cámaras, una fachada que los obliga a convivir y a enfrentarse a sus propios prejuicios. Con el tiempo, los mensajes secretos, los encuentros privados y la creciente conexión emocional los llevan a cuestionar sus deberes y su futuro.
Taylor Zakhar Perez aporta encanto, energía y humor a Alex, mostrando su impulso y pasión por cambiar el mundo. Por su parte, Nicholas Galitzine interpreta a un Henry reservado, elegante y marcado por las estrictas reglas de la realeza. La química entre ambos actores es uno de los mayores aciertos del film, logrando escenas íntimas y emotivas que dan credibilidad al romance.
La película destaca por su enfoque positivo hacia la diversidad y la búsqueda de autenticidad. Explora temas como la presión social, la responsabilidad política y la importancia de vivir sin miedo al juicio externo. El tono ligero se combina con momentos profundos que refuerzan la importancia del amor propio y la libertad de elegir el propio camino.
La dirección de Matthew López se apoya en una estética colorida, escenarios elegantes y un ritmo dinámico que mantiene la historia en movimiento constante. Los juegos de iluminación, los espacios de palacio y las interacciones en ambientes políticos crean un contraste atractivo entre lo público y lo íntimo.
Rojo, blanco y sangre azul (2023), o Red, White & Royal Blue, es una comedia romántica encantadora que celebra el amor, la diversidad y la valentía de ser uno mismo. Con personajes entrañables, diálogos ingeniosos y un romance que se siente auténtico, se posiciona como una de las propuestas más refrescantes del género en la actualidad.