
Dirigida por Jason Yu y estrenada con el título original Sleep, esta película surcoreana de 2023 mezcla terror psicológico, drama íntimo y elementos sobrenaturales para explorar la inquietante transformación de una pareja tras el nacimiento de su primer hijo. La historia se centra en un fenómeno nocturno inexplicable que convierte el sueño en un terreno peligroso, desatando tensión, paranoia y miedo dentro del hogar.
La trama gira en torno a Hyun-soo, quien comienza a mostrar comportamientos perturbadores mientras duerme: habla con voces extrañas, se levanta de la cama y actúa como si fuese otra persona. Su esposa Soo-jin, recién convertida en madre, intenta proteger a su bebé y entender lo que le ocurre a su esposo, preguntándose si se trata de un trastorno del sueño o una fuerza oscura que habita en él.
El filme no solo plantea un misterio sobre posesión o enfermedad mental, también explora el agotamiento emocional, el estrés del cuidado infantil y el miedo constante a que algo le ocurra al bebé. La tensión se intensifica cuando Soo-jin debe decidir entre cuidar de su familia o alejarse del hombre que ama, cuestionando cuánto sacrificio puede aguantar una relación bajo circunstancias extremas.
Uno de los aciertos de la película es mantener la incertidumbre durante gran parte del metraje. Todo puede explicarse racionalmente —trastornos clínicos, estrés, somnambulismo— pero también hay indicios de una presencia sobrenatural que sugiere algo más profundo. La historia juega con la percepción de la protagonista y del espectador, haciendo que la duda sea parte del terror.
En lugar de recurrir a grandes efectos o sustos repentinos, la película apuesta por un terror íntimo, construido a través de silencios, miradas, respiraciones nocturnas y espacios cotidianos convertidos en lugares inquietantes. La iluminación tenue, los planos cerrados y la ausencia de estridencias generan una sensación constante de peligro, incluso en las escenas más tranquilas.
Las interpretaciones transmiten vulnerabilidad y desesperación creciente. Soo-jin se convierte en el centro emocional de la historia, atrapada entre la protección maternal y el miedo a su propio marido. Hyun-soo, por su parte, oscila entre inocencia y amenaza, haciendo que cada escena nocturna sea impredecible. La química entre ambos refuerza la sensación de que lo que está en juego no es solo terror, sino la estabilidad emocional de una familia.
Sleep: El mal no duerme es una obra de terror moderno más enfocada en la tensión emocional que en lo sobrenatural explícito. Su mezcla de terror doméstico, reflexión sobre la maternidad y ambigüedad psicológica la convierte en una experiencia perturbadora, íntima y original. Una película recomendable para quienes disfrutan del horror silencioso que se mete bajo la piel y sigue resonando después de terminar.