
Dirigida por Kim Tae-yong y estrenada en 2024 con el título original Wonderland, esta película surcoreana combina ciencia ficción, drama y emoción profunda en una historia que imagina un servicio virtual capaz de recrear a personas fallecidas o en coma a través de inteligencia artificial. En este universo, aquellos que extrañan a un ser amado pueden “conectarse” para interactuar con una versión digital creada a partir de recuerdos, mensajes, fotografías y fragmentos de vida. Lo que parece un milagro tecnológico pronto se convierte en un viaje sobre la pérdida, la esperanza y la imposibilidad de aferrarse a algo que ya no está.
El corazón de la película está en la historia de Jung In, interpretada por Bae Suzy, y su pareja Tae Ju, encarnado por Park Bo-gum. Tras un accidente que deja a Tae Ju en coma, Jung In recurre al sistema Wonderland para volver a “hablar” con él, reconstruyendo su presencia a través de IA. La película muestra con delicadeza la contradicción emocional de esta decisión: la alegría de poder escucharlo de nuevo, pero también el dolor silencioso de saber que aquello no es real. Sus escenas están cargadas de nostalgia, ternura y un amor que intenta sobrevivir a la tragedia.
Otra historia conmovedora es la de una niña que usa Wonderland para comunicarse con su madre fallecida, interpretada por Tang Wei. Cada conversación entre ellas es un recordatorio de cómo la tecnología puede aliviar heridas, pero también prolongar un duelo que necesita cerrar. La película profundiza en el vínculo maternal con una sensibilidad extraordinaria, explorando cómo el amor entre madre e hija puede persistir incluso más allá de la muerte.
Los personajes interpretados por Jung Yu-mi y Choi Woo-shik representan la otra cara del sistema: quienes operan, regulan y observan los mundos virtuales que crean para sus clientes. Ellos lidian con dilemas éticos, presiones corporativas y la responsabilidad de no dejar que los usuarios se pierdan en simulaciones que pueden reemplazar —o distorsionar— la realidad. La película abre preguntas difíciles: ¿hasta qué punto es sano aferrarse a una ilusión? ¿Dónde termina el consuelo y comienza la negación?
Wonderland presenta una visión fascinante del uso emocional de la IA. Las recreaciones no son clones perfectos, sino proyecciones moldeadas por los recuerdos de quienes las solicitan. Esto genera escenas llenas de tensión emocional: personajes que sonríen ante una voz que creían perdida para siempre, pero también momentos inquietantes donde la simulación revela sus límites. La película juega con la delgada línea entre esperanza y obsesión, mostrando cómo la tecnología puede convertirse en refugio… o en prisión.
Visualmente, Wonderland es elegante, luminosa y melancólica. Sus tonos suaves y su puesta en escena minimalista crean un ambiente que se siente cercano, cálido, casi onírico. La dirección de Kim Tae-yong apuesta por una narración pausada, cargada de detalles emocionales y silencios significativos. Cada interacción, real o virtual, está tratada con una sensibilidad que convierte el filme en una experiencia reflexiva y emocional.
Wonderland (2024) es una película que invita a pensar en nuestras relaciones, en el duelo y en la forma en que la tecnología se ha convertido en parte del proceso de sanar. Con actuaciones conmovedoras y un guion que sabe tocar fibras profundas, ofrece un viaje íntimo sobre aceptar que algunas despedidas duelen, pero son necesarias. Un relato bello, triste y esperanzador que nos recuerda que amar también significa aprender a dejar ir.