
Dirigida por Brandt Andersen y estrenada en 2025 con el título original I Was a Stranger, la película comienza en un hospital de Chicago en 2023, donde la doctora Amira Homsi (Yasmine Al Massri) ejerce su profesión con serenidad aparente. Un simple recordatorio en su teléfono la transporta mentalmente ocho años atrás, a Alepo, Siria, en medio del conflicto armado. Allí, entre pacientes heridos y decisiones imposibles, su vida cambia para siempre cuando una bomba destruye su hogar, dejándola a ella y a su hija como únicas sobrevivientes.
Tras el ataque, Amira debe huir antes de ser capturada. Su travesía la lleva a cruzarse con Mustafah (Yahya Mahayni), un soldado dividido entre obediencia y humanidad; con Marwan (Omar Sy), un traficante que combina dureza y compasión; y con Fathi (Ziad Bakri), un padre que también intenta salvar a su familia. Cada encuentro añade una capa de tensión a una ruta marcada por el miedo y la incertidumbre.
La película retrata con crudeza los pasos hacia Europa: controles, campamentos y la peligrosa travesía marítima. El capitán Stavros (Constantine Markoulakis) representa otra cara del conflicto, cargando con el peso emocional de quienes observa arriesgarlo todo por una oportunidad de sobrevivir. Las decisiones son rápidas, las despedidas dolorosas y el peligro constante.
El núcleo emocional de la historia es la relación entre Amira y su hija. La niña debe dejar atrás lo poco que le queda de su infancia mientras su madre enfrenta amenazas que no dan tregua. El sacrificio materno se convierte en el motor del relato: esconderse en el maletero de un coche, negociar con desconocidos, avanzar aun cuando el dolor no se ha procesado.
Andersen construye una narrativa fragmentada, alternando perspectivas y retrocesos temporales que muestran distintos rostros de la crisis migratoria. Aunque este enfoque amplía el panorama, también interrumpe la continuidad emocional, desplazando la atención de un personaje a otro antes de que la intensidad alcance su punto máximo.
Yo era un extraño es una declaración apasionada sobre el costo humano de las fronteras y la lucha por la supervivencia. Más que una simple crónica de huida, plantea una pregunta directa: ¿qué significa realmente ofrecer refugio? Con actuaciones comprometidas y una mirada empática hacia quienes arriesgan todo por un nuevo comienzo, la película deja una impresión amarga pero necesaria sobre la fragilidad del hogar y la fuerza del amor maternal.