
Dirigida por Alex Proyas, Yo, robot (título original: I, Robot) es una emocionante mezcla de ciencia ficción, acción y reflexión filosófica inspirada en las ideas del escritor Isaac Asimov. Protagonizada por Will Smith, la película explora la relación entre humanos y máquinas en una sociedad donde los robots parecen haber alcanzado la perfección… hasta que algo comienza a fallar.
La historia se sitúa en el año 2035, donde los robots son parte cotidiana de la vida humana y funcionan bajo las famosas Tres Leyes de la Robótica. El detective Del Spooner (Will Smith) investiga la misteriosa muerte del científico Alfred Lanning (James Cromwell), creador de la corporación U.S. Robotics. Su sospechoso principal: un robot llamado Sonny, capaz de pensar y sentir por sí mismo, algo que supuestamente es imposible.
Will Smith aporta su habitual carisma a un personaje escéptico y rebelde, que desconfía profundamente de la tecnología. Bridget Moynahan interpreta a la doctora Susan Calvin, una científica racional que representa la voz de la lógica frente al instinto de Spooner. Alan Tudyk, como la voz y movimiento de Sonny, brinda una actuación sorprendentemente emotiva, dotando al robot de una humanidad inesperada.
Alex Proyas crea una visión elegante y tecnológica del futuro, llena de luces, acero y estructuras minimalistas. La fotografía azulada y el diseño de producción transmiten la perfección artificial del mundo controlado por máquinas. Las secuencias de acción, especialmente las persecuciones con enjambres de robots, muestran un dominio visual que mantiene al espectador al borde del asiento. Detrás de los efectos digitales, sin embargo, se esconde una profunda reflexión sobre la confianza, la libertad y la identidad.
La banda sonora de Marco Beltrami equilibra la tensión del thriller con la majestuosidad de la ciencia ficción clásica. Sus acordes refuerzan la sensación de amenaza inminente, mientras que los momentos más introspectivos de Sonny revelan la humanidad detrás del metal. Cada nota acompaña el dilema moral que impulsa la historia.
Yo, robot (2004) —I, Robot— combina acción vertiginosa con dilemas éticos sobre la inteligencia artificial y el libre albedrío. Aunque libremente inspirada en la obra de Asimov, conserva su esencia filosófica: ¿qué nos hace realmente humanos? Una película que entretiene, fascina y deja una pregunta latente sobre el futuro que estamos construyendo.