


















Besos, Kitty es una serie que toma el romanticismo adolescente y lo somete a una prueba de madurez emocional. Lo que comienza como una historia ligera sobre el amor idealizado se transforma en un relato sobre identidad, decepción y autodescubrimiento. La serie entiende que crecer implica aceptar que los sentimientos no siempre siguen el plan que imaginamos.
A lo largo de la serie, la protagonista enfrenta una realidad incómoda: el amor no garantiza claridad ni felicidad inmediata. Las decisiones impulsivas, las expectativas irreales y la necesidad de encajar chocan con experiencias que obligan a replantear quién eres cuando nadie cumple el papel que esperabas. Besos, Kitty no romantiza el caos emocional, lo muestra como parte inevitable del proceso de crecer.
Con un tono fresco pero honesto, la serie habla del paso de la adolescencia a una etapa más consciente, donde quererse a uno mismo se vuelve tan importante como querer a otra persona.