
















Fallout es una serie que utiliza el apocalipsis nuclear como una radiografía brutal de la ambición humana. Más allá de la destrucción visible, la historia se centra en las decisiones tomadas antes de que el mundo colapsara: corporaciones sin límites, gobiernos obsesionados con el control y una fe ciega en un progreso que terminó devorándolo todo.
A lo largo de la serie, el contraste entre los refugios subterráneos y la superficie devastada revela una verdad incómoda: sobrevivir no significa ser libre. Cada comunidad construye su propia moral, adaptada a la violencia, al miedo y a la necesidad. Fallout no presenta un bien y un mal absolutos, sino sistemas que se justifican a sí mismos mientras repiten los mismos errores del pasado.
Con humor negro, estética retrofuturista y una violencia seca, la serie plantea que el verdadero desastre no fue la bomba, sino la mentalidad que decidió quién merecía salvarse y quién debía desaparecer.