












Loki es una de las series más ambiciosas y reflexivas del Universo Marvel, una historia que utiliza la ciencia ficción y los viajes en el tiempo para explorar algo mucho más íntimo: la identidad y el libre albedrío. Lejos de ser solo un derivado del MCU, la serie se construye como un viaje existencial donde su protagonista se enfrenta, por primera vez, a la pregunta de quién es cuando ya no puede esconderse detrás de mentiras ni disfraces.
A lo largo de toda la serie, el caos deja de ser solo un rasgo de personalidad para convertirse en un destino que Loki intenta comprender y, finalmente, redefinir. La narrativa juega con realidades alternativas, líneas temporales y versiones múltiples del mismo personaje para demostrar que incluso alguien destinado a perder puede cambiar. Loki transforma al antiguo villano en una figura trágica, atrapada entre el deseo de control y la necesidad de encontrar un propósito real.
La serie destaca por su tono filosófico, su atmósfera melancólica y su capacidad para convertir conceptos complejos en emociones reconocibles. Más que una historia de superhéroes, es un relato sobre el tiempo, las decisiones y la soledad de quien siempre creyó estar solo en el centro del caos.