
















Merlina es una serie que utiliza el misterio y lo sobrenatural para hablar de algo profundamente humano: crecer sin encajar. A diferencia de otros relatos juveniles, aquí la protagonista no busca aceptación ni redención. Merlina Addams observa el mundo con distancia, ironía y una lucidez incómoda, convirtiendo su rareza en una forma de defensa frente a un entorno que exige normalidad.
A lo largo de la serie, la narrativa se construye desde la soledad elegida. Merlina no huye del aislamiento, lo abraza, y desde ahí investiga, cuestiona y desafía todo lo que la rodea. El terror, los crímenes y los secretos funcionan como reflejo de su propio conflicto interno: la lucha entre mantener el control emocional absoluto o aceptar que incluso ella necesita vínculos.
Con una estética gótica muy marcada y un humor seco, Merlina se convierte en un retrato sobre identidad, independencia y la dificultad de crecer cuando no quieres parecerte a nadie más.