









She-Hulk: Defensora de héroes es una serie que decide reírse del propio universo de los superhéroes para hablar de algo mucho más cotidiano: la presión de encajar, el peso de las expectativas y la dificultad de equilibrar la vida personal con una identidad extraordinaria. En lugar de apostar por el drama épico, la historia se construye desde el humor, la ironía y la ruptura constante de la cuarta pared.
A lo largo de la serie, el foco no está en salvar el mundo, sino en sobrevivir a la rutina siendo diferente. Jennifer Walters no busca ser un símbolo ni una leyenda, solo quiere ejercer su profesión, tener una vida normal y entender qué significa ser poderosa sin dejar de ser ella misma. She-Hulk: Defensora de héroes utiliza el género legal como escenario para cuestionar los clichés del heroísmo y para mostrar que el conflicto también puede estar en las pequeñas batallas diarias.
Con un tono ligero pero consciente, la serie propone una mirada distinta dentro del Universo Marvel, demostrando que el humor también puede ser una herramienta para hablar de identidad, control y autoaceptación.