
















Si la vida te da mandarinas… es una serie que apuesta por la calma emocional y la introspección para contar una historia sobre segundas oportunidades. Lejos del drama explosivo, la narrativa se construye desde los silencios, los gestos pequeños y las heridas que nunca se cerraron del todo. La vida no se presenta como una sucesión de grandes momentos, sino como una acumulación de instantes que, poco a poco, van dando sentido a lo vivido.
A lo largo de la serie, los personajes enfrentan el peso de decisiones pasadas, relaciones inconclusas y sueños que quedaron a medio camino. Las mandarinas funcionan como una metáfora sencilla pero poderosa: aceptar lo que la vida entrega, incluso cuando no es lo que se esperaba. Si la vida te da mandarinas… habla de aprender a habitar el presente sin negar el dolor, entendiendo que sanar no es olvidar, sino convivir con lo ocurrido.
Con un tono íntimo y humano, la serie transmite la idea de que no siempre es posible cambiar el pasado, pero sí la forma en que se carga con él.