









WandaVision es una de las propuestas más arriesgadas y emocionales del Universo Marvel, una serie que utiliza la nostalgia televisiva como máscara para contar una historia profundamente dolorosa. Lejos de las batallas espectaculares y los villanos evidentes, la serie se centra en algo mucho más íntimo: la incapacidad de aceptar una pérdida y la necesidad desesperada de construir una realidad alternativa donde el dolor no exista.
A lo largo de la serie, el espectador es testigo de cómo la fantasía se convierte en refugio. Cada decorado perfecto, cada risa enlatada y cada escena doméstica esconden una verdad incómoda: nada de eso es real. WandaVision habla del duelo como un proceso caótico, desordenado y peligroso, capaz de alterar no solo la mente de quien sufre, sino también la vida de quienes lo rodean.
La serie destaca por su capacidad de reinventarse constantemente, cambiando de tono y estilo sin perder coherencia emocional. Bajo su apariencia ligera, se esconde una reflexión amarga sobre el amor, la negación y el precio de aferrarse a una felicidad artificial. Es una historia que demuestra que incluso los superhéroes pueden romperse… y que a veces, el mayor enemigo es no querer soltar.