










Yo soy Groot es una serie animada que apuesta por la sencillez para contar algo profundamente universal: crecer implica equivocarse, explorar y aprender a convivir con los demás. A través de episodios cortos y sin grandes diálogos, la serie transforma situaciones cotidianas en pequeñas fábulas sobre la curiosidad, la empatía y el descubrimiento del mundo.
A lo largo de toda la serie, Groot no es presentado como un héroe, sino como un niño que aprende a relacionarse con su entorno. Cada aventura, por mínima que parezca, refleja emociones reconocibles: la soledad, la alegría de hacer amigos, el miedo a lo desconocido y la necesidad de sentirse aceptado. Yo soy Groot demuestra que no hacen falta grandes conflictos para transmitir mensajes claros y honestos.
Con un tono tierno y visualmente encantador, la serie funciona como un descanso emocional dentro del Universo Marvel, recordando que incluso en mundos llenos de batallas, también hay espacio para la inocencia y el juego.