
Dirigida por Kyran Kelly y estrenada en 2013 con el título original Barbie & Her Sisters in a Pony Tale, Barbie y sus hermanas en una historia de ponis propone una aventura más íntima y familiar, alejándose de reinos mágicos para centrarse en los vínculos emocionales. La historia comienza cuando Barbie, Skipper, Stacie y Chelsea viajan a los Alpes suizos para pasar unas vacaciones que prometían ser tranquilas. Desde el inicio, la película establece un tono cálido, donde el paisaje natural acompaña un relato sobre crecimiento y conexión.
Cada una de las hermanas vive el viaje de manera diferente, reflejando personalidades y expectativas propias. Con spoilers claros, la película muestra cómo Barbie intenta mantener todo bajo control, Skipper busca su independencia, Stacie quiere demostrar que ya no es una niña y Chelsea solo desea disfrutar del momento. Estas diferencias generan pequeños conflictos que, lejos de separarlas, permiten explorar cómo el afecto familiar se construye a partir de aceptar al otro tal como es.
El eje emocional de la historia surge cuando Barbie conoce a un pony que parece comprenderla de una forma especial. Con spoilers evidentes, se revela que este vínculo no es casual y que el animal se convierte en un espejo de las propias inseguridades y deseos de la protagonista. El cuidado del pony despierta en Barbie una sensibilidad distinta, alejándola de la necesidad de controlar y acercándola a la escucha y la empatía.
El entorno alpino no es solo un escenario, sino un elemento narrativo clave. La película utiliza la naturaleza como un espacio donde las hermanas se enfrentan a desafíos fuera de su zona de confort. Con spoilers claros, se muestra cómo el contacto con lo simple y lo impredecible las obliga a cooperar y a confiar unas en otras. El paisaje refuerza la idea de que el crecimiento personal muchas veces ocurre lejos de lo conocido.
El punto de quiebre llega cuando Barbie comprende que no siempre puede resolverlo todo por sí sola. Al permitir que sus hermanas tomen decisiones y asuman riesgos, fortalece el vínculo entre ellas. La película subraya que confiar no significa perder el control, sino compartir la responsabilidad y reconocer el valor del apoyo mutuo dentro de la familia.
Barbie y sus hermanas en una historia de ponis concluye con un mensaje sencillo pero profundo: crecer es un proceso compartido. El final celebra la unión familiar, la empatía y la capacidad de aprender unos de otros. Sin grandes villanos ni conflictos extremos, la película deja una enseñanza duradera sobre la importancia de la familia, el respeto por la naturaleza y la belleza de avanzar juntas, incluso cuando los caminos parecen inciertos.