
Dirigida por Michael Gracey y estrenada en 2024 con el título original Better Man, esta película biográfica explora la vida de Robbie Williams a través de una mezcla de realidad, fantasía musical y recuerdos reinventados. En Better Man: La historia de Robbie Williams (2024), destacan las interpretaciones de Jonno Davies, quien da vida al Robbie más joven, y del propio Robbie Williams, que aparece en pantalla como una figura simbólica que dialoga con su pasado. A ellos se suman Alison Steadman, Damon Herriman y Kate Mulvany, conformando un elenco que sostiene una narrativa íntima sobre éxito, vulnerabilidad y búsqueda de identidad.
La película muestra a Robbie confrontando versiones de sí mismo en distintas etapas de su carrera. Jonno Davies retrata la juventud marcada por la presión mediática y el peso de la fama temprana, mientras el Robbie adulto, interpretado por el propio músico, observa y cuestiona sus decisiones pasadas. Esta dinámica crea una conversación emocional entre el artista que fue y el hombre en que se convirtió, revelando heridas, miedos y la constante necesidad de aprobación que lo acompañó durante años.
Aunque la película no funciona como una biografía tradicional, sí recorre momentos claves de su carrera, desde su ingreso a Take That hasta su explosión como solista. Gracey utiliza números musicales para reflejar la euforia, el caos y la presión que rodearon esos tiempos. Las coreografías y reinterpretaciones de conciertos icónicos muestran la energía del artista, pero también la soledad que se escondía bajo las luces y los aplausos.
Better Man: La historia de Robbie Williams (2024) aborda con sinceridad las luchas internas de Robbie: sus adicciones, su dependencia emocional y la sensación perpetua de no ser suficiente. Gracey combina humor, dramatismo y metáforas visuales para mostrar cómo la fama puede convertirse en una jaula brillante. Las conversaciones entre el Robbie adulto y su yo más joven funcionan como terapia cinematográfica, revelando el costo mental y físico de estar en el centro del mundo.
El filme dedica especial atención a las figuras que influyeron en su camino. Alison Steadman aporta calidez como alguien cercano al entorno familiar, mientras Damon Herriman y Kate Mulvany encarnan presencias significativas en su desarrollo personal. A través de ellos, la película subraya cómo el apoyo —o la ausencia de él— puede definir la trayectoria emocional de un artista en crisis permanente.
El desenlace de Better Man: La historia de Robbie Williams (2024) se presenta como un acto de perdón. Robbie, como personaje y como persona real, reconoce sus errores, abraza su fragilidad y encuentra el valor para aceptarse tal y como es. El cierre combina espectáculo musical con intimidad emocional, dejando claro que la verdadera victoria del artista no fue su fama global, sino aprender a vivir en paz consigo mismo.