
Dirigida por Jason Woliner, Borat 2 (título original: Borat Subsequent Moviefilm) (2020) marca el regreso del icónico personaje interpretado por Sacha Baron Cohen, esta vez con una misión aún más delirante: entregarle un regalo especial al gobierno de Estados Unidos para restaurar el honor de Kazajistán. La película combina sátira política, humor incómodo y situaciones reales filmadas de manera encubierta, manteniendo el estilo provocador que hizo famosa a la primera entrega de 2006.
Tras años de humillación internacional causada por su primer documental, Borat es liberado del trabajo forzado en su país con la condición de viajar nuevamente a Estados Unidos. Esta vez no viaja solo: lo acompaña su hija Tutar Sagdiyev (Maria Bakalova), una joven criada bajo estereotipos misóginos y creencias absurdas, quien se convierte en el centro emocional y cómico de la trama. Su relación evoluciona desde el desprecio hasta un lazo afectivo que impulsa gran parte del mensaje del filme.
El filme retoma el estilo característico de Sacha Baron Cohen: bromas irreverentes, confrontaciones con personas reales y situaciones incómodas que revelan prejuicios, fanatismo y contradicciones sociales. Esta vez el enfoque es más político, abordando temas como el racismo, conspiraciones, elecciones estadounidenses, fanatismo religioso y la pandemia de COVID-19. La mezcla entre escenas guionizadas y momentos espontáneos genera situaciones impredecibles y, en ocasiones, explosivas.
Aunque presentada como comedia, Borat 2 funciona como un espejo social que expone comportamientos reales mediante el absurdo. La película muestra cómo ciertos discursos extremistas encuentran eco en la realidad, y utiliza al personaje para evidenciar la ignorancia, la intolerancia y la manipulación mediática. Su tono satírico busca que la audiencia reflexione entre risas y vergüenza ajena.
Uno de los mayores aciertos de la película es la actuación de Maria Bakalova, quien sostiene escenas arriesgadas con gran naturalidad y entrega profunda, logrando un equilibrio entre inocencia, humor e irreverencia. Su química con Cohen impulsa los momentos más memorables, y su personaje aporta una capa emocional novedosa que no estaba presente en la primera cinta.
Borat 2 no solo recupera la esencia del personaje, sino que la adapta al contexto contemporáneo con una fuerza crítica que trasciende la comedia vulgar. Con humor provocador, situaciones extremas y un trasfondo político evidente, la película se consolida como una secuela audaz que desafía límites y genera conversación. Ideal para quienes disfrutan de la sátira sin censura y el humor socialmente incómodo.