
Dirigida por Eli Roth y estrenada en 2024 con el título original Borderlands, esta adaptación del icónico videojuego se sumerge en un mundo salvaje, postapocalíptico y lleno de personajes tan extravagantes como peligrosos. Con un tono irreverente, acción estilizada y una mezcla de comedia negra y aventura, la película abraza por completo el espíritu caótico de Pandora: un planeta donde cada día es una lucha por sobrevivir y cada decisión puede volverse un desastre explosivo.
La ambientación es uno de los grandes atractivos del filme: un planeta árido salpicado de chatarra, escondites improvisados y ciudades que parecen levantadas en medio del desorden absoluto. Pandora se siente viva, hostil, impredecible. Criaturas mutadas, bandidos, mercenarios y experimentos fallidos recorren un paisaje que combina ciencia ficción sucia con humor absurdo. La película logra capturar esa estética anárquica que los fans del juego conocen bien.
La protagonista, Lilith, es presentada como una cazarrecompensas letal, misteriosa y marcada por un pasado que aún la persigue. Su misión la obliga a formar un equipo tan improbable como explosivo: un robot parlanchín, un mercenario impulsivo, una científica brillante y personajes que aportan caos, ironía y una química que transforma cada escena en un torbellino de humor y tensión. La película se apoya en estas relaciones para construir un relato lleno de dinamismo emocional y chistes que golpean al ritmo perfecto.
Los tiroteos, explosiones, persecuciones y enfrentamientos tienen un estilo visual muy marcado: rápido, colorido, estridente y con una energía que mezcla western futurista con cómic ácido. No busca realismo; busca espectáculo. La acción está diseñada para ser divertida, exagerada y siempre imprevisible. El filme mantiene el tono del material original, donde la violencia convive con el humor y los momentos de adrenalina con la ridiculez más deliciosa.
“Borderlands” nunca intenta suavizar su personalidad: es ruidosa, incorrecta, sarcástica y orgullosamente exagerada. Los diálogos disparatados, las bromas que rompen la tensión y la actitud desenfadada de sus personajes convierten la película en una comedia de acción que abraza su rareza. No todo encaja de manera clásica, pero esa imperfección es su encanto: es un viaje donde lo improbable es lo más normal.
El desenlace reúne todos los elementos esenciales: peligro creciente, traiciones, una revelación clave y un estallido final digno del universo Borderlands. Aunque cierra el conflicto principal, deja la puerta abierta a futuras misiones, ampliando el lore y sugiriendo que Pandora aún guarda secretos siniestros y tesoros que esperan ser encontrados. Es un cierre vibrante, divertido y lleno de energía, ideal para quienes disfrutan del exceso con estilo.