
Dirigida por Andrew Dominik y estrenada con el título original The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, esta película de 2007 explora la relación entre el mítico forajido Jesse James y el joven admirador que terminaría traicionándolo. En lugar de centrarse en asaltos y acción, la cinta profundiza en psicología, fama, obsesión y decadencia, construyendo un western contemplativo y melancólico. La historia se sitúa en los últimos meses de Jesse, retratándolo como un hombre agotado por la persecución, la paranoia y el peso de su propia leyenda.
Jesse es mostrado como un líder carismático, astuto y temido, pero también cansado de la violencia y cada vez más desconfiado de quienes lo rodean. Su reputación lo ha convertido en una figura casi sobrenatural en la imaginación popular, pero la película lo presenta como alguien atrapado entre la vida pública que lo glorifica y la intimidad que expone su vulnerabilidad. La dualidad entre héroe legendario y hombre perseguido es un eje central del relato.
Robert Ford inicia su camino como un seguidor entusiasta que idolatra a Jesse desde niño. Sin embargo, su deseo de acercarse termina convirtiéndose en frustración cuando descubre que la leyenda no coincide con el ser humano real. Herido en su orgullo y obsesionado con ser recordado, Ford toma la decisión de traicionar a su ídolo, esperando convertirse en figura histórica. La película examina esta transformación de manera íntima, mostrando cómo la envidia y el deseo de reconocimiento pueden corromper incluso la admiración más profunda.
A medida que la banda de Jesse se disuelve y la presión de los federales aumenta, el forajido cae en un estado de vigilancia permanente. Sus interacciones se vuelven duras, silenciosas y tensas, mientras sospecha de cada aliado. Ford, por otro lado, se debate entre la lealtad y la ambición, atrapado en una relación emocionalmente dependiente. La película trata la traición no como un acto súbito, sino como una construcción lenta e inevitable.
La puesta en escena destaca por su uso de iluminación natural, tonos terrosos y composiciones que evocan pinturas del siglo XIX. La cámara se mueve con suavidad, creando escenas de gran belleza visual que contrastan con la crudeza emocional de la historia. El ritmo pausado permite que los silencios, miradas y pequeños gestos construyan tensión sin necesidad de un despliegue de violencia constante. Es un western más introspectivo que épico.
El desempeño actoral sostiene gran parte del peso emocional. Jesse es interpretado como un hombre en declive que lucha contra su propia leyenda, mientras Ford encarna la mezcla de fascinación, resentimiento y fragilidad. Los personajes secundarios, desde aliados oportunistas hasta familiares silenciosos, reflejan distintos aspectos del legado del forajido y la manera en que la fama puede deformar relaciones humanas.
El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford es una obra que se aleja del western tradicional para ofrecer una meditación sobre la construcción del mito y las consecuencias emocionales de vivir bajo su sombra. Es una película ideal para quienes buscan historias profundas, visualmente cuidadas y centradas en personajes complejos más que en acción frenética. Una reflexión poética sobre cómo las leyendas se inmortalizan y cómo quienes las rodean pueden ser devorados por ellas.